Los 5 Pilares de mi Fe

Los 5 Pilares de mi Fe

– Desde hace miles de años, desde antes que Jesús viniera al mundo, el pueblo judío basaba su fe en 4 ideas. La quinta idea vino con Jesús.
– Para poder vivir una vida de fe y abandonarme en Dios, hay que tener bien claros y hacer míos las 5 ¡deas que son la base y fundamento de nuestra fe.

LOS 5 PILARES DE NUESTRA FE:

1) Dios es el Señor, el Todopoderoso.
2) Dios es el Creador.
3) Dios interviene en la historia.
4) Dios es justo y misericordioso.
5) Dios me ama infinitamente.

1) DIOS ES EL SEÑOR

– Si Dios es el Señor, significa que yo soy el siervo.
– Yo no soy igual a Dios. Si puedo hablarle de “tú” a Dios es porque Él me lo ha permitido aun cuando soy muy inferior. Debo tener siempre la actitud de que Dios está muy por encima de mi.
– En nuestra época, erróneamente se considera que Dios es un “igual”, que tiene que convencerme de todo para que yo lo acepte y que tiene que darme lo que yo le pido.
– ¿He ido perdiendo el sentido de su autoridad y mi deber de obedecerlo? Porque Dios es mi Señor, yo tengo deberes y obligaciones que cumplir para con Él.

2) DIOS ES EL CREADOR

– Todo lo que vemos ha sido creado por Dios, incluyéndome a mí. Yo soy una “CRIATURA”.
– Criatura es alguien pequeño, llevado en brazos con ternura, por alguien más grande porque necesita ser cuidado. ¡Yo soy criatura del Señor! El, que todo lo puede y que es más grande que cualquier otro, me cuida. Esto debe darme CONFIANZA, me fío de quien me lleva en brazos y por eso vivo tranquilo.

3) DIOS INTERVIENE EN MI HISTORIA

– A Dios le importa la gran historia de los pueblos y mi pequeña historia personal. Dios si me escucha, está atento e interviene (actúa), en mi vida. Dios no es insensible a mi sufrimiento y cuando así conviene hace milagros.
– Sin embargo, debo también aceptar el “MISTERIO”, es decir, que no todo lo que Dios permite en mi vida tengo que entenderlo. Puedo preguntarme: Si Dios no es insensible a mi sufrimiento, ¿por qué sufro?; si Dios interviene en la historia, ¿por qué a veces parece que no interviene?
– Aceptar el misterio, es aceptar que con mi inteligencia no puedo entender todo con respecto a Dios y que esto es normal.
– Cuando te sientas así, dile a Dios: “A/o entiendo Señor, pero creo en tu amor, creo en Ti”.

4) DIOS ES JUSTO Y MISERICORDIOSO

Dios da a cada uno según su conducta. Dios premia a los buenos y castiga a los malos.
– ¿Por qué entonces, a veces veo que, los malos viven muy bien toda su vida, mientras que los buenos viven pasándola mal?
– Dios siempre premia a los buenos y castiga a los malos, sólo que lo hace en la vida eterna: en el cielo o en el infierno.
– Nunca debo olvidar que Dios es también MISERICORDIOSO, esto significa que durante mi vida, no importa lo malo que yo haya sido, siempre me perdona, siempre me está esperando con los brazos abiertos, solo es necesario “que yo quiera volver a El”. Recuerda que si un alma va al infierno, no es porque Dios sea malo, sino porque esa alma usando su “LIBERTAD”, ella sola es quien ha escogido la perdición, se ha negado a escuchar a Dios y sus oportunidades de perdonarlo y acercarse a El.

CONSTRUIR SOBRE ROCA:

– Sin estos cuatro aspectos fundamentales de la fe, el edificio de mi relación con Dios no se puede construir como debe ser. Tal vez durante años todo parezca que va bien, que soy buen católico y hasta muy practicante; pero en un momento dado, ante la aparición de alguna desgracia, la crisis puede sacudirme y la tentación puede sugerirme que no existe nada, que todo es fruto de mi imaginación, que estoy sólo ante mi destino, que Dios, en caso de existir, no tiene tiempo para preocuparse de mi. El edificio de mi relación con Dios no estaba construido sobre roca sino sobre arenas movedizas, y al estallar la tormenta se ha derrumbado.

i QUE RAZÓN TENIA DIOS !

– También en muchas ocasiones he visto la mano protectora de Dios en mi vida, a veces realmente extraordinaria, aunque después sea difícil probarlo como un milagro. A veces, cuando creo que Dios no escucha mis oraciones, pasado el tiempo me doy cuenta de que fue mejor así, pero en ese momento no entendía nada y me llenaba de dudas. Quizá cuando esté en el Cielo y vea la historia completa, la mía o la de mis seres queridos, podré decir: “Qué razón tuvo Dios al comportarse como lo hizo, porque si no hubiera pasado esto, hubiera sido peor, o no hubiera venido después esta bendición.

NADA TE TURBE. NADA TE ESPANTE

– ¡Ay que difícil es la vida! Casi siempre estoy nervioso, preocupado, angustiado porque creo que todo depende de mí, que tengo que llegar a todos los sitios, tapar todos los agujeros, dejar los problemas resueltos a mis hijos… al final, estoy inquieto por tantas cosas.
– Quiero tenerlo todo siempre controlado, y que Dios sea, no mi Señor, sino mi criado y rápidamente cuando no me da lo que le pido, empiezo a dudar y a pensar que me ha abandonado. Estropeo tantas cosas porque he olvidado estos 4 principios de mi fe.
– Debo estar tranquilo, recuperar la paz, tener confianza. Dios existe y cuida de mí, está presente en mi vida. Me moveré, trabajaré, lucharé pero con PAZ INTERIOR. Las cosas no dependen sólo de mí, dependen sobre todo, de Dios.
– Hay que trabajar, reflexionar mucho, para meter en mi cabeza, en mi corazón y en mi vida diaria, estos 4 principios de mi fe. Si lo logro, muchísimos de mis problemas habrán desaparecido: escucharé en mi interior la voz del Espíritu Santo que me dice con ternura: “Quédate tranquilo, Dios existe y cuida de ti”.

5) DIOS ES AMOR

– Los 4 principios de la fe judía, se vieron aumentados, con la venida de Cristo al mundo, con el 5° principio de nuestra fe, tal vez el más grande de todos: ¡Dios es amor!
– Su amor es un amor de padre, un amor grande y fuerte. La prueba de ello, es el hecho de que ha enviado a su Hijo al mundo, que se hiciera hombre, muriera en la cruz y resucitara.

– Cuando tenga dudas de fe, cuando en algún momento mi vida se ve zarandeada por cosas que no entiendo, le pregunto a Dios el porqué, y el Señor y la Virgen me dicen: “Mira la Cruz, ¿puedes tener dudas del amor de Dios hacia ti y hacia la humanidad mirando la Cruz?.
– Si te cura una enfermedad y tú te quedas tranquilo y seguro de que Dios te quiere, mañana tendrás otra enfermedad; si te soluciona este problema, mañana tendrás otro problema más, si consigues ahora un trabajo, un premio…, mañana tendrás una necesidad distinta, que puede no ser de dinero pero sí, por ejemplo, de salud, de afecto… Pero la muerte de Cristo en la cruz y su resurrección, es la solución de todos los problemas, porque sabes que hay otra vida, y al saberlo sabes que los problemas de aquí no son más que problemas pasajeros y que incluso, la muerte, que es el gran problema, no es más que un tránsito.
– Esta es nuestra fe, una fe que nos debe llenar de paz, de tranquilidad espiritual, de esperanza.

¿CÓMO ES EL AMOR QUE DIOS ME TIENE?

A) Un amor gratuito, un amor que ninguno merece, ni siquiera el más bueno entre los hombres.
– El cielo es un regalo de Dios, la salvación es un regalo de Dios: la salvación es gratuita, gracia de Dios. Nosotros colaboramos en esa Salvación con nuestras buenas obras y sin ellas, obviamente, no podemos acceder a la Salvación, pero no son nuestras buenas obras las que nos salvan, sino la sangre derramada por Cristo, el amor redentor de Cristo.
B) Un amor que permanece, que no desaparece cuando me porto mal. Dios es siempre fiel, me sigue queriendo igual. Y gracias a ese amor que permanece, yo puedo cambiar; saber que en cualquier momento puedo decir: “Padre perdóname”.
– Te imaginas un Dios airado que dijera: “Sinvergüenza, toda la vida por ahí, ahora vienes, cuando ya eres mayor , cuando tienes miedo de la muerte, cuando has gastado los talentos que te di, cuando ya no tienes nada, cuando te queda media hora de vida…”
– Este no es el el Dios, en el que creemos, sino el que dice: ¿Vienes cuando tienes ochenta años y te queda un minuto de vida? ¡Bienvenido a casa hijo mío! Eres efectivamente, un sinvergüenza, no te lo mereces, pero tampoco se lo merece el otro. Te voy a recibir porque te amo y te perdono pues que tú me lo pides.
– Alguno puede decir que entonces, volverá a la fe en el último minuto, pero corre el riesgo de no tener ese último minuto porque se le presente la muerte por sorpresa. Además si vivo cerca de Dios, sabré que es así como se vive de verdad contento y en paz y nunca sentiré envidia de los que están fuera.
C) Un amor que me sostiene en la lucha; cuando he caído, cuando quiero cambiar. Este amor lo experimento cuando comulgo y siento una fuerza nueva, cuando me confieso y siento un lavado profundo interior, cuando hago oración y recibo una fuerza diferente. El amor de Dios es un amor que cuida siempre de mí a través de los sacramentos.

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