Sabes, tu, el significado de los huevitos de Pascua.

Huevitos de fe, esperanza y caridad
Así como dentro del cascarón se esconde un corazón que late y saldrá a su tiempo cargado de vida, análogamente Cristo dejó el sepulcro y ha resucitado.
 
Huevitos de fe, esperanza y caridad

El huevo de Pascua en estas fiestas es un símbolo. Así como dentro del cascarón se esconde un corazón que late y saldrá a su tiempo cargado de vida, análogamente Cristo dejó el sepulcro y ha resucitado. Al regalar chocolate en la forma típica de huevos de pascua queremos recordar la victoria de Jesús sobre la muerte. Así nació la tradición y este es su sentido original.

Pero los símbolos tienen un defecto, pueden con el tiempo vaciarse de sentido si no se viven según su significado original. Podemos olvidarnos con qué fin fueron creados y vivirlos tan sólo por tradición o simplemente dejarlos de lado. No sucede así con los signos. Aunque semejantes, son diversos. Estos no permiten la indiferencia. La presencia del humo siempre me alertará del fuego, los 39º de temperatura corporal me indicarán alguna enfermedad y una caminata en la playa quedará registrada en las huellas impresas en la arena. El signo es un testigo fiel que no exige ninguna memoria para cumplir su función.

Por eso se pueden regalar en estos días, además de ricos y decorados “símbolos”, signos que sean muestras efectivas de la Resurrección del Señor en nuestras vidas. Huevitos de fe, esperanza y caridad. Testimonios reales de lo que produce la Pascua en un cristiano.

Huevitos de fe. “La resurrección de Jesús es la verdad culminante de nuestra fe en Cristo”, como nos dice el Catecismo de la Iglesia Católica en el número 126. Esto también nos lo recuerda san Pablo: “Si Cristo no resucitó, vana es nuestra fe” (1Cor 15,14). Una aplicación concreta de nuestra fe en estos días puede manifestarse al felicitar a los demás con verdadero sentido pascual, dejando de lado la superficialidad. Podemos hacer que cada felicitación sea, no una frase repetida y vacía, sino un “con-celebrar” con quienes nos encontremos. El gozo espiritual no está en contra de un sano gozo material. Por ello, una comida familiar en casa o un pastel compartido con los compañeros de oficina, una postal o una llamada a quien hace tiempo no se ve, nos ayuda a vivir también el gozo pascual.

Huevitos de esperanza. “De nuestro obrar brota esperanza para nosotros y para los demás” (Spe Salvi, 35) La alegría es contagiosa. Fomentemos estos días una sonrisa o una palabra de ánimo a quien la necesita. Dispensemos muestras de nuestra confianza en Aquel que ha vencido también a la muerte, mostrando nuestra alegría a los demás. Otra forma de transmitir esperanza es nuestra paciencia ante el sufrimiento, especialmente el físico. Si Cristo ofreció sus padecimientos, confiemos en que también nosotros podemos ofrecerlos. Si Dios nos permite gozar de buena salud, no olvidemos visitar a los enfermos y a los más necesitados.

Huevitos de caridad. Nuestra delicadeza en el trato con los demás, el ejercicio de la benedicencia y la reconciliación, pueden ser los mejores huevos de pascua que recuerden a la gente que Jesucristo vive para siempre. Una palabra cálida que comunique lo mismo que Cristo Resucitado transmitió a los apóstoles: “La paz esté con ustedes” (Jn 20, 19). El hablar bien de los demás hace más amena una conversación entre amigos. Ofrezcamos un abrazo, una palabra de perdón a quien la necesita, imitando al Maestro que acaba de reconciliar al mundo con Dios. Que la gente a nuestro alrededor pueda hacer la experiencia de reconocernos cristianos por nuestra caridad, el distintivo auténtico de los discípulos de Cristo.

Los actos de donación, además de alegrar a otros, nos llenan también de felicidad. La octava de Pascua, los ocho días después del domingo de Resurrección, nos ofrece un tiempo precioso para “regalar” a Cristo. Que el reproche “los cristianos no tienen cara de resucitados” quede para siempre vacío y sinsentido. Entreguemos a manos llenas los símbolos y signos de la Resurrección del Señor: huevitos de fe, esperanza y caridad.

¡Vence el mal con el bien!

(Extraido de Catholic.Net )

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  1. queridos hermanos de servicio catolico hispano.yo le quiero pedir que oren mucho por mi mi familia hijos esposa,salud.le agradesco mucho por sus mensajes que me envian dios lo bendiga,muchos

  2. Huevitos de fe? huevistos de recordatorisos? o huevitos de alimentan un campo comercial mas bien un campo si fe, un campo que linda con la idolatria, de esperar que el huevito nos traiga fe, cuando la fe debe se algo que se cultive todos los días en nuestros corazones, que le resurrección de Jesús no solo sea un acontecimiento anual, sino el resurgir el renacer constante en nuestra fe, en nuesros corazones cada día de nuestras vidas. No a los huevitos. Si a le fe sincera y verdadera que vive con nosotros todos nuestros días.

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