“NO ERES TU, SOY YO”

“NO ERES TU, SOY YO”

Foto: "NO ERES TU, SOY YO”</p>
<p>El Aceptar que nosotros somos responsables de nuestros actos y sus consecuencias es un primer paso para poder resolver y enfrentar nuestros conflictos, encontrar plenitud y un sano desarrollo humano y espiritual.</p>
<p>Desde niños todos nos esforzamos por mantener una buena imagen ante los demás, esta imagen es todo aquello que tratamos de construir para ser queridos, aceptados y amados, esto es normal, pero también todos tenemos una sombra, que es el precio que tuvimos que pagar, para lograr esa imagen, aquello que tuvimos que esconder para lograr nuestro objetivo. Es como aquella sirvienta que barre y esconde debajo de la alfombra la tierra, no se ve, pero sigue estando ahí y aparentemente esta la casa limpia.</p>
<p>Esto si no es aceptado produce una división dentro de nosotros, (quebrados internamente) solo la salida de la mentira personal, la integración  de la sombra de nuestra vida puede ayudarnos a ser personas plenas.</p>
<p>Cuando uno no trabaja su propia sombra puede verse saboteado por ella y no alcanzar la plenitud y felicidad por más que tenga, valores, grandes obras de caridad, buenas intenciones y principios éticos muy grandes. Aquel que no sabe reconocer su vanidad no alcanzara su plenitud.</p>
<p>Lo importante es poder con humildad reconocer nuestra propia sombra. Para ello hay algunas preguntas que nos pueden ayudar.</p>
<p>1.- ¿Cuáles son los aspectos de mi personalidad que me gusta se reconozcan?</p>
<p>2.- ¿Qué negativo he tenido ocultado para que me sigan reconociendo?</p>
<p>3.- ¿Cuándo me pongo nervioso?</p>
<p>4.- ¿Cuándo hago un esfuerzo por controlarme, para que no se note mi molestia?</p>
<p>5.- ¿Cuáles son mis fantasmas (miedos) y sueños consientes e inconscientes?</p>
<p>6.- ¿Cómo es mi sentido del humor? Mis bromas y comentarios pueden ser no tan inocentes y se convierten en humillación o quiere poner de manifiesto el error del otro.</p>
<p>7.- Examinar las proyecciones sobre los demás. ¿Qué es lo que más crítico de los demás?</p>
<p>Tenemos que tener una actitud de bondad y abrazar pacientemente toda nuestra persona, como si estuviéramos comprendiendo y amando a nuestro mejor amigo y amiga, esta actitud de benevolencia sobre aquella sombra.</p>
<p>Pistas para trabajar la sombra:</p>
<p>Tomar conciencia de mí reacción desproporcionada sin culpar a los demás a la situación o a mi propio temperamento, como quien dice no echar la culpa a otro.</p>
<p>Descubrir que parte mi imagen idealizada se ve atacada o en peligro. Que me duele en relación a mi imagen, aquí hay un elemento de sombra que hay que saber incorporar. ¿Cuál es la necesidad que me hace querer mantener esa imagen? De cariño de aprecio, de amor, de valoración, de reconocimiento, de alegría, de paz, etc. Cuando logras descubrir te liberas, te haces una persona más libre. Vives más en paz, gozas, te vuelves sensible a los demás.<br />
Este es solo el inicio de un conocimiento interno no es el resultado de un análisis activo de investigación,  sino el fruto que brota de la escucha paciente y del mirar respetuoso.</p>
<p>No hay recetas mágicas, ni libros mágicos, ni frases que nos hagan cambiar o estar en paz, todo esto anterior solo son pequeños impulsos para realizar un camino  interior que nos llevara al mayor tesoro, descubrir a Cristo, conocerlo, amarlo, imitarlo sin quitarme nada de mí, entonces podremos decir como el apóstol: “Ya no vivo yo, pues es Cristo el que vive en mí". (Gál. 2, 20).</p>
<p>Juan Pablo Vázquez Rodríguez<br />
Coordinador Pastoral Siglo XXI<br />
Periódico Arquidiócesis de Monterrey.

El Aceptar que nosotros somos responsables de nuestros actos y sus consecuencias es un primer paso para poder resolver y enfrentar nuestros conflictos, encontrar plenitud y un sano desarrollo humano y espiritual.

Desde niños todos nos esforzamos por mantener una buena imagen ante los demás, esta imagen es todo aquello que tratamos de construir para ser queridos, aceptados y amados, esto es normal, pero también todos tenemos una sombra, que es el precio que tuvimos que pagar, para lograr esa imagen, aquello que tuvimos que esconder para lograr nuestro objetivo. Es como aquella sirvienta que barre y esconde debajo de la alfombra la tierra, no se ve, pero sigue estando ahí y aparentemente esta la casa limpia.

Esto si no es aceptado produce una división dentro de nosotros, (quebrados internamente) solo la salida de la mentira personal, la integración de la sombra de nuestra vida puede ayudarnos a ser personas plenas.

Cuando uno no trabaja su propia sombra puede verse saboteado por ella y no alcanzar la plenitud y felicidad por más que tenga, valores, grandes obras de caridad, buenas intenciones y principios éticos muy grandes. Aquel que no sabe reconocer su vanidad no alcanzara su plenitud.

Lo importante es poder con humildad reconocer nuestra propia sombra. Para ello hay algunas preguntas que nos pueden ayudar.

1.- ¿Cuáles son los aspectos de mi personalidad que me gusta se reconozcan?

2.- ¿Qué negativo he tenido ocultado para que me sigan reconociendo?

3.- ¿Cuándo me pongo nervioso?

4.- ¿Cuándo hago un esfuerzo por controlarme, para que no se note mi molestia?

5.- ¿Cuáles son mis fantasmas (miedos) y sueños consientes e inconscientes?

6.- ¿Cómo es mi sentido del humor? Mis bromas y comentarios pueden ser no tan inocentes y se convierten en humillación o quiere poner de manifiesto el error del otro.

7.- Examinar las proyecciones sobre los demás. ¿Qué es lo que más crítico de los demás?

Tenemos que tener una actitud de bondad y abrazar pacientemente toda nuestra persona, como si estuviéramos comprendiendo y amando a nuestro mejor amigo y amiga, esta actitud de benevolencia sobre aquella sombra.

Pistas para trabajar la sombra:

Tomar conciencia de mí reacción desproporcionada sin culpar a los demás a la situación o a mi propio temperamento, como quien dice no echar la culpa a otro.

Descubrir que parte mi imagen idealizada se ve atacada o en peligro. Que me duele en relación a mi imagen, aquí hay un elemento de sombra que hay que saber incorporar. ¿Cuál es la necesidad que me hace querer mantener esa imagen? De cariño de aprecio, de amor, de valoración, de reconocimiento, de alegría, de paz, etc. Cuando logras descubrir te liberas, te haces una persona más libre. Vives más en paz, gozas, te vuelves sensible a los demás.
Este es solo el inicio de un conocimiento interno no es el resultado de un análisis activo de investigación, sino el fruto que brota de la escucha paciente y del mirar respetuoso.

No hay recetas mágicas, ni libros mágicos, ni frases que nos hagan cambiar o estar en paz, todo esto anterior solo son pequeños impulsos para realizar un camino interior que nos llevara al mayor tesoro, descubrir a Cristo, conocerlo, amarlo, imitarlo sin quitarme nada de mí, entonces podremos decir como el apóstol: “Ya no vivo yo, pues es Cristo el que vive en mí”. (Gál. 2, 20).

Juan Pablo Vázquez Rodríguez
Coordinador Pastoral Siglo XXI
Periódico Arquidiócesis de Monterrey.

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