“EL CUERPO GRITA… LO QUE LA BOCA CALLA”

“EL CUERPO GRITA… LO QUE LA BOCA CALLA”

La enfermedad es un conflicto entre la personalidad y el alma”. -Bach.

Muchas veces..

El resfrío “chorrea” cuando el cuerpo no llora.

El dolor de garganta “tapona” cuando no es posible comunicar las aflicciones.

El estómago arde cuando las rabias no consiguen salir.

La diabetes invade cuando la soledad duele.

El cuerpo engorda cuando la insatisfacción aprieta.

El dolor de cabeza deprime cuando las dudas aumentan.

El corazón afloja cuando el sentido de la vida parece terminar.

La alergia aparece cuando el perfeccionismo está intolerable.

Las uñas se quiebran cuando las defensas están amenazadas.

El pecho aprieta cuando el orgullo esclaviza.

La presión sube cuando el miedo aprisiona.

Las neurosis paralizan cuando el niño interior tiraniza.

La fiebre calienta cuando las defensas explotan las fronteras de la inmunidad.

Las rodillas duelen cuando tu orgullo no se doblega.

El cáncer mata cuando no perdonas y/o te cansas de “vivir”.

Y tus dolores callados? Cómo hablan en tu cuerpo?

La Enfermedad no es mala, te avisa que te estás equivocando de camino.

El camino a la felicidad no es recto.

Existen curvas llamadas EQUIVOCACIONES,

existen semáforos llamados AMIGOS,

luces de precaución llamadas FAMILIA,

y todo se logra si tienes:

Una llanta de repuesto llamada DECISIÓN,

un potente motor llamado AMOR,

un buen seguro llamado FE,

abundante combustible llamado PACIENCIA,

pero sobre todo un experto conductor llamado DIOS.

 

Nelson Torres, Doctor en Psiquiatría (UCV) y experto en Psico-neuro-inmunolinguistica PNIL. Venezuela

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Un comentario

  1. Lo que dice la Ciencia
    Las frases en cuestión se le han atribuido en algunas ocasiones, aparentemente con el objetivo de darles cierta pátina de autoridad, a Edward Bach (1886 – 1936), médico británico reconvertido en homeópata, inventor de los conocidos remedios florales que llevan su nombre y que entre otras cosas consideraba que la enfermedad era un conflicto entre la personalidad y el alma.
    Más allá de lo desacertado de sus postulados podemos comprobar como cada una de las frases cae por su propio peso:
    Afirmación Realidad científica
    el resfrío “chorrea” cuando el cuerpo no llora.
    el cuerpo se “resfría” cuando las vías respiratorias superiores son infectadas habitualmente por un rinovirus o un coronavirus.
    el dolor de garganta “tapona” cuando no es posible comunicar las aflicciones.
    la inflamación de la garganta (faringitis) se produce por causas víricas, bacterianas y alérgicas.
    el estómago arde cuando las rabias no consiguen salir.
    el ardor de estómago se produce cuando debido a distintos motivos el esfínter pilórico es hipotónico dejando escapar un reflujo ácido hacia el esófago, lo cual irrita su mucosa. por la contra, las úlceras gástricas se producen cuando hay una producción excesiva de ácido (hiperclorhidria) debido por ejemplo a una infección por helicobacter pylori y que produce la erosión de la pared del estómago.
    la diabetes invade cuando la soledad duele.
    la diabetes es fruto de la hiperglucemia (exceso de azúcar en sangre) que se produce cuando la regulación endocrina de la glucemia es ineficaz.
    el cuerpo engorda cuando la insatisfacción aprieta.
    el cuerpo engorda cuando hay una ingesta calórica excesiva en relación a las necesidades metabólicas de la persona.
    el dolor de cabeza deprime cuando las dudas aumentan.
    las cefaleas tienen múltiples causas siendo las más habituales las primarias y entre ellas las tensionales, que se deben a la contracción muscular continuada de los músculos de la cabeza y cuello, y las migrañas, que se cree que están en relación con la vasoconstricción y vasodilatación de las arterias craneales.
    el corazón afloja cuando el sentido de la vida parece terminar.
    la insuficiencia cardíaca se debe por lo general a la cardiopatía isquémica, es decir, a la muerte del músculo cardíaco por falta de oxígeno en relación a una falta de irrigación sanguínea.
    la alergia aparece cuando el perfeccionismo está intolerable.
    se trata de reacciones inmunes a partículas que el cuerpo erróneamente considera como extrañas, desencadenando cascadas que segregan inmunoglobulinas e.
    las uñas se quiebran cuando las defensas están amenazadas.
    se quiebran cuando hay avitaminosis o en distintas patologías metabólicas, y no en relación con la inmunodepresión.
    el pecho aprieta cuando el orgullo esclaviza.
    la angina de pecho es un episodio de dolor retroesternal que aparece cuando la irrigación del corazón disminuye.
    la presión sube cuando el miedo aprisiona.
    la presión arterial que se dispara como respuesta al miedo es dependiente de la adrenalina y no tiene por lo general mayores consecuencias. frente a la hta crónica cuyo origen es la arterioesclerosis o la hipertensión arterial maligna.
    las neurosis paralizan cuando el niño interior tiraniza.
    el término neurosis hace años que no se utiliza en psiquiatría y la mayoría de ellas se denominan como desórdenes de ansiedad.
    la fiebre calienta cuando las defensas explotan las fronteras de la inmunidad.
    la fiebre es una respuesta inmune fisiológica normal a la infección, no implica la ineficiencia de la inmunidad ni su agotamiento.
    las rodillas duelen cuando tu orgullo no se doblega.
    la articulación de la rodilla duele normalmente cuando hay una artrosis por el desgaste producido debido al choque continuo entre los extremos de un hueso, así como un cartílago debilitado o inexistente.
    el cáncer mata cuando te cansas de “vivir”.
    el cáncer mata por lo general cuando se extiende a otros órganos e impide su función fisiológica, sea compitiendo con estos por los recursos metabólicos, por comprensión, fractura, necrosis, etc.
    ¿De autoría apócrifa?
    ¿A quién debemos estas afirmaciones carentes de base científica? La cita inicial pudiera llevarnos a pensar que a Edward Bach, pero hay un par de frases y conceptos extraños para el lector que se fija un poco: niño interior y presión.
    El concepto del niño interior se da a conocer en los círculos de la psiquiatría en 1940 de mano del psiquiatra Carl Gustav Jung [3] y no se populariza hasta la década de los 70 de mano de libros de psicología pop como “Your Inner Child of the Past” (1963). Teniendo en cuenta que Bach empieza a trabajar en 1918 en el Hospital Homeopático de Londres -momento en el cual sus biógrafos marcan su ruptura con el paradigma médico científico- y muere en 1936, sería un anacronismo. [4]

    Edward Bach (1886 – 1936)
    Lo mismo ocurre con el uso presión con un sentido peyorativo. La presión arterial alta (hipertensión) no se relaciona como un parámetro patológico entre la comunidad médica hasta la década de 1940. [5] De hecho hasta la década de los 50, muchos médicos consideraban la hipertensión arterial beneficiosa en los pacientes de edad porque se creía que ayudaba a mejorar la circulación.
    Además, a primera vista, la terminología y temática de esta colección aforismos no parece corresponderse con la propia de un médico bacteriólogo de principios del siglo XX, por muy homeópata que fuera. De hecho, una rápida consulta de sus obras completas deja claro que Edward Bach no escribió esos aforismos y que tampoco se corresponden con su escuela homeopática.
    Se ha extendido por Internet la cita según la cual “la enfermedad es un conflicto entre la personalidad y el alma” como resumen de su filosofía. [6] (Hay hasta quien se la atribuye al músico Johann Sebastian Bach.) Sin embargo, a pesar de ser de su autoría, la realidad es que Bach no negaba como tal el origen biológico de la enfermedad -a fin de cuentas, era bacteriólogo-, sino la forma en la cual se realizaba el abordaje terapéutico; es decir, cómo se decidía el tratamiento y en que debía consistir:
    Es importante que recuerden que no es el sarampión lo que nos da la guía para el tratamiento, sino la forma en que cada pequeño es afectado; y el estado de ánimo de éstos es la guía más eficaz para saber que necesita cada paciente en particular. Y así como el estado de ánimo nos guía en el tratamiento de la enfermedad, así también puede llevarnos en dirección a la dolencia y permitirnos detener su ataque. El pequeño Tommy regresa de la escuela a casa generalmente cansado o adormilado o nervioso o haciendo alharacas, o quizá quiere estar solo, etcétera. No es “el mismo”, como solemos decir. Unos vecinos amables que pasan dicen que “Tommy parece estar incubando una enfermedad”, ¡de modo que tenéis que esperar! Pero, ¿por qué esperar? Si Tommy es tratado de acuerdo con su estado de ánimo, muy pronto volverá a estar como siempre, y cualquiera que sea la enfermedad ésta será tratada antes y no se producirá, y si lo hace será tan débil que será difícil advertirla. Y así ocurre con cualquiera de nosotros: antes de que cualquier dolencia se manifieste hay un período en el que no estamos prevenidos, o nos sentimos débiles; ese es el momento en que debemos tratarnos, preparándonos y deteniendo las cosas antes de que avancen más. Prevenir es mejor que curar, y estos remedios nos ayudarán maravillosamente a ponernos bien, a protegernos de los ataques de los agentes desagradables.
    Podemos, por lo tanto, descartar que el texto en cuestión tenga algo que ver con la homeopatía, los remedios florales de Bach o su filosofía.
    Esa pérdida de paternidad no es que tenga gran importancia. Sería una extraña contrafalacia de autoridad considerar que un texto así resulta refutado al quedar huérfano. Primero, porque no es que el autor sea ninguna autoridad y, segundo, porque no creo que la mayoría de quienes han reproducido dicho texto supieran quién era el autor al que parecía atribuirse. Pero la idea de que “el cuerpo grita… lo que la boca calla” ha corrido como un reguero de tinta por la Red al amparo de textos de psicología emocional, la popularización de los remedios florales de Bach, etcétera.
    Gráfico de la evolución del número de búsquedas de “El cuerpo grita lo que la boca calla” (2009-2013). Google Trends.
    Gráfico de la evolución del número de búsquedas de “El cuerpo grita lo que la boca calla” (2009-2013). Google Trends.
    ¿O de Doctor en… Filología Hispánica (UNED)?
    Una búsqueda no demasiado exhaustiva en Internet nos presenta como autor real de esta colección de aforismos a Nelson Guillermo Torres Jiménez, presentado unas veces como doctor en psiquiatría y otras, como en su curriculum, como doctor en filosofía y psicolingüística. Hay notables diferencias entre una disciplina y otra, la primera implicaría el tener una licenciatura o grado de medicina y la realización de una tesis doctoral en psiquiatría o al menos la especialidad o residencia. La segunda, sencillamente, no existe.

    Cursó un Grado en Trabajo Social en la Escuela Nacional de Trabajo Social de Venezuela (1968) y un postgrado en lingüística española en el Instituto de Cooperación Iberoamericana (Madrid, 1979). Accedió después al programa de doctorado de filología hispánica de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED), que por alguna extraña razón rebautiza como Universidad Nacional de España, olvidando el “a Distancia”. En 1990, defiende en la UNED la tesis “Procesos psicolingüísticos en la comprensión del refranero español”, que resume así:
    Al analizar experimentalmente el uso del refrán desde la perspectiva de la psicolingüística, haciendo énfasis en el modelo multidimensional de la conducta lingüística se comprobó la hipótesis de que el refrán usado con mayor frecuencia por 52 hispanohablantes residentes en el Colegio Mayor Guadalupe durante el curso 87-88, luego de aplicárseles el instrumento “entrevista psicolingüística del refranero español” (E.P.R.E.) si comunica “automensajes” implícitos, psicolingüisticamente significativos, en comparación con la semántica ordinaria del refrán enunciado. De estos 52 informantes, el 25 % conecto con automensajes por la vía de fonemas; el 11 % por la vía de morfemas; el 61 % por la vía de sintagmas y el 1 % por vía semántica. De estos 52 automensajes, el 22 % fue tipificado como experiencias agradables, el 16 % como más o menos agradable y el 62 % como experiencias desagradables. De los cual se desprende que detrás de la enunciación de un refrán que el sujeto usa frecuentemente, podemos encontrar la concatenación de una experiencia particular implícita en toda la lingüística del mismo.
    No puede negarse que el ámbito de la tesis fuera la psicolingüística, pero su relación con la psiquiatría o las ciencias de la salud resulta, por lo menos, difícil de apreciar y de ahí a pontificar con presunto conocimiento de causa sobre el origen de las enfermedades hay un abismo, no un salto. Al final, estamos ante un viral de un doctor en filología hispánica que culpabiliza a los pacientes de sus dolencias por no escuchar a su cuerpo.
    Puedo entender que haya quien piense que lo más importante ante una enfermedad es la actitud. Pero, a quien opine así, le pediría que intentara reanimar un corazón con esa actitud o que tratara de recuperar a un paciente en shock por sepsis con una sonrisa y muchos ánimos.
    Nadie me tiene que convencer de la importancia de hacer frente a una patología con optimismo y paciencia, ni de lo vital que es en la adhesión de un paciente a un tratamiento de su estado de ánimo. Nadie tiene que convencerme porque lo he visto, sufrido y estudiado. Pero, entre valorar y tener en cuenta la actitud, tratar los aspectos psicológicos de la enfermedad, y que esto sea lo más importante, hay un salto. Y de ahí a decir que “el cáncer mata cuando pierdes las ganas de vivir”, hay un peligroso doble tirabuzón mortal sin red, en el que de no olvidar nunca el estado anímico del enfermo se pasa a culparle de su propia patología.
    Creedme cuando os digo que mi tío no falleció porque se hubiera cansado de vivir. A pocas personas he visto pelear de semejante forma y finalmente asumir con tanta lucidez que la medicina había perdido la batalla. Le mató una doble metástasis cerebral tras una recidiva por un cáncer hepático; no su actitud.

    http://mueralainteligencia.com/2013/09/24/cancer-mata-pierdes-ganas-vivir-puta-mierda/

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