HAZ TU PARTE

HAZ TU PARTE

“Ya has oido, hijo mío el menor, mi aliento y mi palabra:
anda, haz lo que esté de tu parte.”
Palabras de la Guadalupana al indio Juan Diego
(Nican Mopohua)
Es hermoso pensar en la nobleza de la elección de la Morenita. Ella escogió a un pobrecillo indio para dar al Obispo el más grandioso mensaje: “Deseo que aquí me preovéa de una casa“. Con estas palabras ella deseaba que le hicieran una morada para quedarse. Ella quería quedarse (para siempre) con su pueblo. Un pueblo que Ella misma había escogido y que ya amaba con su corazón de madre.
Juan Diego no era alguien de importancia ni tenía un grandioso puesto en la sociedad. Era un pequeño, pobre y humilde indio. Sin embargo cumplió la encomienda de la Niña Hermosa. (Me imagino yo si él escucharía en su corazón la voz del Señor que le susurraba: “Haz lo que ella te diga“.)
Este fue el mensaje que la Virgen Guadalupana dió a Juandieguito:

“SÁBELO, TEN POR CIERTO, HIJO MÍO EL MÁS PEQUEÑO, QUE YO SOY LA PERFECTA SIEMPRE VIRGEN SANTA MARÍA, MADRE DEL VERDADERÍSIMO DIOS POR QUIEN SE VIVE, EL CREADOR DE LAS PERSONAS, EL DUEÑO DE LA CERCANÍA Y DE LA INMEDIACIÓN, EL DUEÑO DEL CIELO, EL DUEÑO DE LA TIERRA.

MUCHO DESEO QUE AQUÍ ME LEVANTEN MI CASITA SAGRADA.
EN DONDE LO MOSTRARÉ, LO ENSALZARÉ AL PONERLO DE MANIFIESTO:
LO DARÉ A LAS GENTES EN TODO MI AMOR PERSONAL, EN MI MIRADA COMPASIVA, EN MI AUXILIO, EN MI SALVACIÓN, PORQUE YO EN VERDAD SOY VUESTRA MADRE COMPASIVA, TUYA Y DE TODOS LOS HOMBRES QUE EN ESTA TIERRA ESTÁIS EN UNO, Y DE LAS DEMÁS VARIADAS ESTIRPES DE HOMBRES, MIS AMADORES, LOS QUE A MÍ CLAMEN, LOS QUE ME BUSQUEN, LOS QUE CONFÍEN EN MÍ, PORQUE ALLÍ LES ESCUCHARÉ SU LLANTO, SU TRISTEZA, PARA REMEDIAR PARA CURAR TODAS SUS DIFERENTES PENAS, SUS MISERIAS, SUS DOLORES. Y PARA REALIZAR LO QUE PRETENDE MI COMPASIVA MIRADA MISERICORDIOSA.

ANDA AL PALACIO DEL OBISPO DE MEXICO, Y LE DIRÁS QUE CÓMO YO TE ENVÍO, PARA QUE LE DESCUBRAS CÓMO MUCHO DESEO QUE AQUÍ ME PROVÉA DE UNA CASA, ME ERIJA EN EL LLANO MI TEMPLO.

TODO LE CONTARÁS, CUANTO HAS VISTO Y ADMIRADO, Y LO QUE HAS OÍDO.
Y TEN POR SEGURO QUE MUCHO LO AGRADECERÉ Y LO PAGARÉ,
QUE POR ELLO TE ENRIQUECERÉ, TE GLORIFICARÉ;
Y MUCHO DE ALLÍ MERECERÁS CON QUE YO RETRIBUYA TU CANSANCIO, TU SERVICIO CON QUE VAS A SOLICITAR EL ASUNTO AL QUE TE ENVÍO.
YA HAS OÍDO, HIJO MÍO EL MENOR, MI ALIENTO MI PALABRA; ANDA, HAZ LO QUE ESTÉ DE TU PARTE”.

Qué palabras tan hermosas escuchó el pequeño indio aquella hermosa mañana. Solo él escuchó la hermosa y dulce voz de aquella Mujer vestida de Sol; solo él presenció el milagro de las rosas con su frangante aroma matutina; y en presencia de su Obispo, fue testigo del hermoso milagro al aparecerce la Madre del Verdadero Dios en su tilma.

Juan Diego fue canonizado por el Papa Juan Pablo II en el 2002. Sin duda fue digno de ser elevado a los altares por su gran ejemplo de humildad, obediencia y amor a la Guadalupana. Ejemplo a seguir y virtudes que todo devoto debería poseer. Juan Diego puso de su parte lo que pudo, pues así le encomendó que hiciera la Morenita del Tepeyac. Sería bueno si nosotros también ponemos lo que está de nuestra parte para proclamar el Evangelio con fe. Recuerda que los milagros suceden todos los días y que Dios siempre escoge a los más pequeños para realizar sus más grandes obras. Tú, simplemente, haz tu parte.

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