Cuatro llaves puso Dios en manos de la mujer, 1 de 3

Tres palabras para la mujer, 1 de 3, Cuatro llaves puso Dios en manos de la mujer

La única razón por la que estamos aquí es porque no interesa Jesucristo. Es importante para nosotros Jesucristo porque hemos descubierto que somos importantes para Él.

Me corresponde en esta ocasión dirigir la palabra a un grupo de mujeres. Y por eso, lo primero que tenemos que preguntarnos es qué plan ha tenido Dios para con la mujer. ¿Será que hay un plan de Dios para contigo? ¿Cómo se expresa ese plan? ¿Cuáles son los llamados de Dios y cuáles son las otras voces que quizás quieren apartarte de ese plan?

En el capítulo once de la Segunda Carta a los Corintios encontramos esta frase de San Pablo: “Temo que así como la serpiente engañó con sus astucia a Eva, también ustedes se dejen engañar, y que sus pensamientos se aparten de la actitud sincera y pura hacia Cristo”2 Corintios 11,3. Esto le escribe San Pablo a los corintios: “Temo que así como la serpiente engañó con su astucia a Eva, así también ustedes se dejen engañar” 2 Corintios 11,3.

¿Qué está indicando esto? Está indicando en primer lugar que sí existe engaño, que sí hay engaño que llega a nuestras vidas, y está contándonos también que ese engaño empieza en la serpiente, pero la serpiente está bien identificada en la Biblia. Nos dice la Escritura en el Apocalipsis: “El dragón, la serpiente, es el diablo” Apocalipsis 12,9.

Así que lo que tenemos es que hay un engaño del demonio. ¿Por qué el demonio pretende engañar y atacar a la mujer desde el principio? Porque cuando San Pablo dice que “la serpiente engañó con su astucia a la mujer” 2 Corintios 11,3, se está refiriendo al capítulo tercero del libro del Génesis, la escena que todos conocemos: la serpiente que se acerca a Eva y precisamente, con engaño, logra que ella desobedezca. ¿Por qué ese engaño y por qué se ataca a la mujer? Esa es la pregunta que tenemos en este momento.

Y si luego miramos, mis amigos, si luego miramos lo que sucede en nuestro mundo, encontramos que la mujer sigue siendo engañada, porque se le está diciendo a la mujer una cantidad de cosas que terminan siendo frustración y destrucción para ella misma, para sus sueños más queridos y, sobre todo, para su unión con Dios.

¿Cuál es ese tipo de engaño hoy? Son muchos engaños: se le enseña a la mujer a vivir para sí misma, se le enseña a poner su atención y su esfuerzo únicamente en el aspecto físico, se le enseña a irrespetar su propio cuerpo, se le enseña a ofrecerse como objeto, se le enseña a ser codiciosa. El engaño no ha quedado únicamente en el pasado, el engaño también existe en nuestra época.

¿Por qué sucede ese engaño, y qué es lo que quiere el enemigo? Vamos a ver, con el favor del Espíritu Santo, cómo ponemos un poco de orden en estas preguntas. La primera que nos hacemos es: ¿Por qué el enemigo ataca en primer lugar a la mujer? Y la respuesta la puedes encontrar en tu propio cuerpo: llevas en tu cuerpo las señales de la fuente de la vida, eres fuente de vida. Lo más característico del cuerpo de la mujer suelen ser la cintura, las caderas, el busto, son las señales de la vida.

¿Por qué son curvas tus caderas? Porque había que abrir un espacio en tu cuerpo. La curva de tus caderas es el espacio que abrió Dios para que tú tuvieras una casa adentro. Tú tienes una casa, tú tienes un hogar, tú tienes un manantial de vida en ti; y esa curva, que despierta la atención y a veces el deseo, es el recordatorio de que tienes esa casa en tu interior. Tu cintura, tus caderas hablan precisamente de eso. ¿Y por qué ese busto? Porque estás provista de una capacidad para acoger, abrazar y alimentar.

Tu cuerpo habla de tu primera vocación y tu primera vocación, mujer, es la vida, la vida. Si tú miras tu cuerpo en la imaginación, o si lo miras en el espejo, tu cuerpo irradia vida; para eso, para eso tienes ese cuerpo. La primera vocación de la mujer es la vida, y ahí vamos entendiendo por qué el enemigo ataca en primer lugar a la mujer.

La gran mayoría de ustedes son mujeres, también estamos unos cuantos hombres, por distintas razones, pero hay algo que todos tenemos en común todos los que estamos aquí, y si salimos a la calle, todos los que están en la calle, y si vamos a otro país, todos los de ese país, todos hemos salido de un vientre de mujer, todos. En el origen de cada uno de nosotros hay una palabra que no se puede quitar, esa palabra es: mujer, vientre de mujer, entrañas de mujer.

Tanto los hombres como las mujeres, todos, todos, hemos venido del vientre de una mujer. Es decir, que toda la vida humana, toda la historia de la Humanidad, toda persona sobre este planeta pasa por el vientre de la mujer. Ese es el camino que Dios ha escogido.

Aquí sucede como cuando uno viene en un vuelo internacional, -una escena que tengo muy fresca porque llegué apenas ayer-, y uno sabe que llega gente de muchos vuelos, centenares o miles de pasajeros, pero cuando venimos en un vuelo internacional, todos tenemos que pasar por migración, todos tenemos que pasar por ahí, y todos tenemos que pasar por una aduana. Todos los seres humanos, todos, venimos del vientre de una mujer.

Yo te invito a que tomes tu mano derecha y la pongas un momento en tu vientre; pon aquí, en tu vientre, tu mano derecha, y ahora piensa: “Toda la humanidad pasa por aquí”, toda la humanidad, también tú, jovencita, toda la humanidad pasa por aquí. El demonio sabe eso, el demonio sabe que toda la humanidad pasa por el vientre de la mujer y por eso ataca a la mujer. Porque todos, hombres y mujeres, en todos los países, en todos los tiempos, tenemos que pasar por la entrañas de la mujer.

Entonces, si se envenena a la mujer, se envenena la humanidad; si se envenena a la mujer, se destruye el futuro entero de la humanidad. Lo que le suceda a la mujer, le sucederá a la familia, le sucederá a la pareja, le sucederá a la sociedad. La manera de herir a la sociedad o de sanar a la sociedad, es llegar al corazón y a las entrañas de la mujer. Nos dice el Apóstol San Pablo en el capítulo cuarto de su Carta a los Gálatas que “Jesucristo, nacido de una mujer, nacido bajo la Ley, rescató a los que estábamos bajo el yugo del pecado y de la Ley” Carta a los Gálatas 4,4.

Es decir que ahí, en ese espacio que Dios abrió, -Dios abrió este espacio de tu cuerpo, por eso tienes esas caderas-, ahí, en ese espacio, quiso Dios que pasara toda la vida, toda la vida, toda. Y por eso, el enemigo quiere envenenar a la mujer, para que de ella, todo lo que nazca, nazca envenenado. Ahí tenemos la primera respuesta, o mejor dicho, las dos primeras respuestas.

Primera respuesta, la primera vocación de la mujer se llama la vida; segunda respuesta, el demonio atacó en primer lugar a la mujer porque pretende así dañara a toda la humanidad. Y de ahí viene también la tercera respuesta, si se sana la mujer, si la mujer descubre su vocación y descubre su lugar, cambia el futuro de la sociedad.

Por eso nos decía Gabby en la primera predicación, por eso nos decía: “¿Conoces el poder que hay en ti?” Hay un poder inmenso en la mujer. A veces se dice que la Biblia es machista, yo digo que si la Biblia es algo, es feminista, porque la Biblia habla demasiado del poder de la mujer. ¿Qué se necesitó para empujar a la mujer hacia el pecado? Que un ángel, ángel caído pero ángel, empleara su astucia, dice la Palabra de Dios. ¿Qué se necesitó para empujar al varón al pecado? Una mujer.

Para derribar a la mujer se necesitó un ángel, para derribar al hombre basta con otro ser humano, basta con una mujer. La mujer tiene un enorme poder, enorme, la Biblia lo dice varias veces. Y yo quiero en este momento recordar con ustedes algunos de esos pasajes en los que se muestra el poder de la mujer, para que se vea lo grave que es vivir engañados, porque la mujer que vive engañada es un instrumento eficaz de Satanás para destruir la obra de Dios.

Mira esto: en el libro de los Jueces se nos cuenta de un hombre que tenía mucha fuerza, se llamaba Sansón. Sansón era tan fuerte, pero tan fuerte, que él solo podía vencer a todo un ejército de varones, él solo podía vencer a diez mil filisteos, pero una sola filistea le ganó a él.

Y ahora nos preguntamos por qué, por qué la mujer tiene tanto poder, ¿de dónde viene eso? Pues mira, hemos dicho que la primera vocación de la mujer es la vida, para que la mujer pueda ser ministra de la vida Dios le ha puesto cuatro llaves, le ha dado cuatro llaves, y esas cuatro llaves son muy poderosas, y tú seguramente las tienes, y esas cuatro llaves abren los candados más profundos del corazón humano. Más poderoso que esas cuatro llaves sólo es Dios. El poder que ha recibido la mujer es demasiado grande, y lo estamos viendo hoy.

¿Cuáles son esas cuatro llaves? La primera llave ya la mencionamos, es la llave de la maternidad. ¿La llave de la maternidad por qué es una llave? Vamos a cambiarle ese nombre por un momento, es la llave que se llama: “yo llegué primero”, la madre llega primero a la vida de cada uno de nosotros. Cuando un niño nace ya tiene el oído acostumbrado al tono de una voz femenina, la voz de la mamá. De aquí el peligro tan grande de estar arrendando vientres, imagínate la confusión que eso supone para un bebé.

El bebé que nace ya tiene aquí, en el oído, grabada la voz de la mamá, lleva meses escuchándola, el acento de la mamá. La mamá llega primero. Me cuentan que cuando, en el mundo musulmán, cuando nace un bebé, la mamá acerca su voz al oído del bebé y le dice: “Alá es el señor”. Lo primero que oye el niño es la profesión de fe musulmana, y eso queda grabado de primero, eso queda grabado en lo más profundo.

O sea que la llave de la maternidad, la llave de “yo llegué primero” es la autorización que tú tienes para escribir en lo más profundo de la psicología de otra persona, en lo más profundo, tú tienes esa capacidad. Y por eso, la voz de la mamá, la oración de la mamá, los consejos de la mamá, el tono de la mamá quedan grabados de un modo único, ese es un poder que existe, es un poder muy grande, es el poder de llegar primero, es el poder de escribir profundo.

Ese poder es muy grande, tal vez tú no sabes que lo tienes, tal vez no lo has utilizado, pero tú lo has recibido de Dios, es la primera llave, son cuatro.

Segunda llave. Resulta que la mujer no va a tener su hijo sola, eso que sucede en algunas sociedades, que las mujeres van a bancos de esperma y se embarazan solas, eso no es lo que Dios ha querido. La mujer, usualmente, de manera más común, natural y ordinaria, escoge quién va a ser el papá de sis hijos, y por eso la mujer necesita la capacidad de agradar, esta es la segunda llave, la capacidad de gustar.

Ojo, hay que irse grabando las cuatro llaves, la primera es la maternidad, que es lo mismo que la capacidad de llegar primero, que es lo mismo que la capacidad de escribir profundo, esa capacidad es tan grande, que el segundo libro de los Macabeos nos dice que cuando estaban matando a esos siete hermanos, que los torturaban por ser judíos, la voz de la mamá era la que les daba ánimo a esos muchachos, ¡qué fuerza! Esa es la primera llave.

Ahora viene la segunda, la capacidad de agradar. En contra de lo que se cree, la capacidad de agradar que tiene las mujeres, no es únicamente para conseguir hombre, para conseguir pareja. La capacidad de agradar que tiene la mujer es la capacidad de influir en otra voluntad. El ser humano, dicen los estudiosos, tiene inteligencia y tiene voluntad, pero la gran mayoría de las personas no se guían tanto por la razón, se guían más por el corazón, y es ahí donde se vuelve fundamental la capacidad de agradar, porque la capacidad de agradar es un disparo al corazón.

El Cantar de los Cantares, ese libro tan hermoso de amor que está en la Biblia, lo dice de un modo muy lindo. En boca de la amada, porque en el Cantar de los Cantares hay un amado y una a amada, o un novio y una novia, como lo quieras decir, en voz de la amada aparece esto: “Defendedme, -dice-, porque me atacan con flechas de amor” Cantar de los Cantares 8,6.

Las flechas de amor son las más peligrosas, porque el que logra agradarme, el que logra fascinarme, es sí tiene poder sobre mí. Yo me puedo defender frente al que me ataca, pero ¿cómo me defiendo del que me gusta? ¿Cómo me defiendo? Ese es el problema de hacer dieta, ¿cómo hace uno dieta? Uno ve ese inocente pastel que se desborda en azúcar y que nada más dice: “¡Cómeme! ¡Cómeme!” Como agrada, es difícil defenderse. Yo me puedo defender del que me ataca, pero ¿cómo me defiendo del queme gusta?

Y a la mujer se le ha dado un poder especial para gustar,un poder que tiene su hora más importante en asegurar aquella pareja que la mujer considera más conveniente para ser fecunda. Por eso la conocida definición del noviazgo: noviazgo es la historia de un hombre que persigue a una mujer hasta que la mujer lo atrapa, ese es el papel de la mujer. La mujer tiene la capacidad de gustar, y la capacidad de gustar es la capacidad de quitar las barreras, la capacidad de quitar la protección de la otra persona.

Por eso, es más peligrosa la persona que me agrada que la persona que me amenaza, porque la persona que me agrada me quita las barreras, me quita las defensas; en cambio la persona que me amenaza hace que yo levante más mis defensas, y esta es la diferencia entre los diez mil filisteos y una filistea. Los diez mil filisteos, cuando atacaban a Sansón, cuanto más lo atacaban más fuerte se volvía él; en cambio Dalila, cuanto más le agradaba, más débil se volvía él.

Entonces existe la capacidad de agradar. No es algo pequeño, no es algo sencillo, porque para saber agradar hay que saber estudiar a la otra persona, y aquí viene la tercera llave, es la llave del conocimiento, es la llave de la intuición, es la llave del llamado “sexto sentido”; no tiene nada de mágico, es un hecho que ha sido estudiado por la Psicología y por la Fisiología y que se explica muy fácilmente: es la capacidad de conocer a las otras personas, la capacidad de escanearlas, mirar en qué está la otra persona , qué siente. ¡Es tan interesante, es tan fascinante esa capacidad que tiene la mujer!

La gran mayoría de las mujeres, porque esto también unas lo desarrollan más que otras, pero la gran mayoría de las mujeres entran a una reunión, por ejemplo a una fiesta, una comida, y en dos minutos se dan cuenta quién está a gusto, quién está a disgusto, quién está bien, quién está mal, quién está aburrido, quién quiere salirse, quién estaba esperando que eso sucediera; en dos minutos lo único que ha visto un hombre es que la comida está rica.

Ese es un poder que tiene la mujer, es el poder de absorber información interpersonal, es el poder de leer un rostro, una actitud corporal, un tono de voz, es el poder que hace que muchas veces se diga que la mujer tiene un sexo sentido para saber cuándo la están engañando, para saber cuándo se puede confiar en alguien.

Benjamín Franklin, uno de los grandes padres de este país, decía: “Si quieres que tus negocios prosperen, habla de ellos con tu esposa”. Porque la mujer, si realmente quiere al esposo, pone al servicio del matrimonio, y digamos también al servicio del esposo, esa capacidad de escanear los rostros.

Hay un aparatico, hay un programa que tienen ahora muchos celulares, un programa que es para leer lo que se llama los Q R codes, ¿y los QR codes para qué son? Este programa, a través de la cámara del celular, escanea y lee esa información. Ese poder lo tiene la mirada de la mujer y lo tiene el oído de la mujer.

¿Y para qué sirve eso? Eso sirve para cuidar la relación de pareja, para cuidar la relación de amistad y para cuidar la vida de los hijos, sirve para cuidar la vida. ¿Por qué Dios le dio esa capacidad de escanear rostros, de escanear tonos de voz, de escanear actitudes y gestos? Las mamás escanean a los hijos:” Esa cara que trae no me gusta, algo está ocultando”. Llega el hijo con un amigo nuevo a la casa, inmeditamente la mamá escanea al amigo del hijo: “-No me gustó ese amigo”.”-Ay, por qué mamá tú eres tan cansona, ningún amigo mío te sirve”, y ella dice: “-No sé por qué pero no me gusta ese muchacho, no me gusta”.

Y luego resulta que ese muchacho era un peligro, era un criminal, estaba invitando a cosas indebidas al otro. “Ay, mamá, tenías razón, tú eres como bruja”, le dicen. No es bruja. Voy a explicar desde el punto de vista de la ciencia a qué se debe eso. Todo empieza a una tempranísima edad, cuando las niñas a una muy corta edad empiezan a escanear, ¿cómo escanean las niñas desde pequeñitas? La niña tiene una gran sensibilidad, -esta es la cuarta llave de la que vamos a hablar-, una sensibilidad integral.

La niña tiene una gran sensibilidad para encontrar cariño, para recibir cariño, y le gusta sentir amor, porque está hecha para la vida. Entonces la niña se da cuenta que alguien la miró con cariño, hombre o mujer, ¿qué hace la niña? Se esconde. Apenas nota que alguien la mira con cariño se esconde, pero trata de seguir mirando mientras no la ven. Ese es curso de scanner, para eso hace eso, ¿para qué se esconde la niña y trata de seguir mirando? porque ella quiere saber cuál es el grado de interés que tiene la otra persona.

Si la niña va y se esconde por allá y no la buscan, el interés era poco; si la buscan un poco, entonces quiere decir que el interés era más. Ese es uno de los muchos ejercicios que hacen las niñas.

La parte correspondiente a la expresión verbal en las niñas se desarrolla en general más rápido que la parte correspondiente en los varones, eso quier decir que la niña aprende a comunicarse mucho más, por eso se dice que una niña tarda dos años en aprender a hablar y luego ochenta en aprender a callar.

La capacidad de expresión verbal en las mujeres tiene un papel distinto que en los hombres, es distinto. Resulta que para la mujer, ya desde niña, las palabras son expresiones de los distintos mundos, entonces típicamente en un descanso, en un juego, en un recreo, las niñas tienden a hacer círculos, donde se miran las unas a las otras, y se ríen todas al tiempo, eso se debería filmar, así en cámara de alta velocidad para que se vea cómo se rió esta, luego un décimo de segundo, se rió esta, luego esta, luego esta, hasta que se ríen todas, se ríen juntas.

Es decir, la mujer aprende a leer rostros en ese tipo de ejercicios. Como crea relaciones tan cercanas, muy pronto se da cuenta: “Mi amiguita llegó triste hoy”, “mi amiguita está ahora contenta. Esa capacidad de leer información tiene un papel: sirve para cuidar la vida, para cuidar la amistad. A las mujeres las amistades les duran mucho más que a nosotros los hombres. Mi mamá murió a los setenta y ocho años de edad, tenía una amiga con la cual empezaron la amistad cuando mi mamá tenía siete años, ¡duraron setenta y un años de amigas! Y varias de ustedes quizás tiene historias semejantes.

En general las amistades les duran mucho más a las mujeres que a nosotros los varones, ¿por qué eso? Porque la mujer, en una llamada telefónica, en un tono de voz, incluso en la ausencia de una llamada, “¿por qué no me volvió a llamar fulana de tal?”, incluso en la ausencia la mujer aprende a leer lo que pueda estarle pasando a la otra persona.

Entonces las mujeres pueden cuidar mucho más la amistad, pueden responder mucho más pronto a una voz de auxilio, pueden descubrir mucho más pronto un problema que está surgiendo, pueden anticiparse mucho más a dónde van los sueños o los intereses de las demás personas. Por eso la capacidad que tienen las mujeres para el mundo comercial, para las relaciones públicas, para la contratación de personal o para todo lo que tiene que ver con interacción con otros seres humanos, es muy difícil de igualar.

En general las empresas prefieren, para esos oficios, mujeres, porque tienen, por su propia formación, una gran capacidad para todo lo que significa leer a otro ser humano.

Bueno, a ver, ¿cuáles llevamos? ¿Cuántas llaves llevamos? Llevamos tres. La primera llave es la llave de escribir profundo. Escribir profundo es lo propio de la maternidad. Pero no todas son mamás, y sin embargo algunas que no son mamás aprenden a escribir profundo, y a veces las que son mamás aprenden a escribir profundo no solamente en sus propios hijos sino en otras personas. Hay veces que uno, bien sea porque la mamá ha muerto o porque está lejos, uno necesita una especie de mamá, y por eso hay mujeres que tienen esa capacidad de escribir profundo en otras personas. Es es el primero.

¿La segunda llave cuál era? La capacidad de agradar, que es la capacidad de quitar barreras en la otra persona, que es la capacidad de engendrar confianza en otra persona, que es la capacidad de abrir un puente con la otra persona y que es la capacidad de persuadir a la otra persona, y ese es un poder muy grande. Y el tercero es la capacidad de escanear, la capacidad de leer un rostro, la capacidad de leer una curva de sonido. Pero claro, esto no es mágico, esto requiere entrenamiento.

Entonces una mamá que permanece en casa y que ve a sus hijos todos los días, los sabe escanear mucho mejor; la mamá que ve a los hijos menos tiempo se le pasan muchas, se le pasan muchas. Esto no es mágico. Y cuidado, queridas mujeres, y cuidado, queridas mamás, con creer que esto es mágico y con creer que por el solo hecho de ser mujeres se van a dar cuenta de todo, no es cierto. La mujer que se ausenta demasiado por necesidad o por gusto del mundo de sus amistades, o del mundo de la Iglesia, o del mundo de los hijos, le disminuye la capacidad de leer lo que está sucediendo.

Y por eso hay mamaś que dicen: “¡Pero cómo pudo ser que mi hijo hiciera esto!” Es que el entrenamiento es todos los días. Le preguntaban una vez a un pianista, uno de los mejores pianistas del mundo, cómo hacía él para dar esos conciertos tan maravillosos, con una técnica perfecta, y el hombre decía: “No pasa un día sin que yo entrene seis o siete horas. Todos los días: lunes, martes, miércoles, jueves, viernes, sábado, domingo, seis, siete horas de piano.

Y le decía el periodista: “-Y si usted deja de entrenar, si usted deja de tocar piano uno o dos días, ¿qué pasa?” Y él dice: “-Al tercer día mis dedos ya no respondes responden como antes”.

Mujer, tú estás tocando la melodía de la vida; mujer, tú eres la pianista de Dios, y de ti puede salir la música más preciosa, pero si estás entrenada, si todos los días entrenas, no solamente tus manos como el pianista, sino tu mirada, tu oído, tu corazón, tus recuerdos, y eso es lo que tiene aquella mujer que tiene la bendición de permanecer mucho tiempo cerca de los hijos, esa mujer puede reconocer, puede escanear, puede descubrir lo que otras no pueden descubrir por necesidad, por gusto, por opción, por lo que sea.

¡Estas llaves no son mágicas! Estos poderes que te ha otorgado Dios son poderes para que los cultives, pero los tienes que cultivar, porque si no los cultivas, se pierden esas capacidades.

Entonces, una mujer que tiene la gracia y la bendición de estar más cerca de los hijos, los puede conocer en detalles tan pequeños, que los pobres hijos nunca saben ni cómo se dio cuenta la mamá.

Mi mamá, por ejemplo, decía esto: “En la sola manera de dejar su morral, -su maleta de libros, de cuadernos-, en la sola manera de dejar el morral yo sé cómo le fue a mi hijo en el colegio, en ese solo gesto, en solo eso. Es increíble lo que una madre puede tener grabado en su memoria. Por ejemplo, el color, cualquiera dice: “¿Pues cuál es el color? Como medio blanco, como medio rosado, como medio moreno, como medio quemado”. No. La mamá sabe exactamente el color de la piel de su hijo cuando tiene salud. Y por eso, un cambio, así sea mínimo en ese color, inmediatamente: “Aquí está pasando algo”. Es la sensibilidad al color, es un poder muy grande.

Por eso, en la familia donde está una mujer, y una mujer que se siente feliz de ser mujer, y feliz de ser esposa, y feliz de ser mamá, es un hogar que tien una enorme bendición, porque toda esa capacidad de leer se convierte en un espacio de verdad. Por eso dicen las mamás y por eso dicen las esposas: “A mí no me vas a engañar”, y tiene razón.

O sea que ese poder de escanear, ese poder de leer los rostros, ese poder de analizar el tono de una voz, ese poder tan grande sirve para algo importantísimo, para cuidar, y sirve para otra cosa importantísima, para que tu casa o tu relación de pareja, o ambas cosas, sean un espacio de verdad, un espacio donde no tenga cabida la mentira, ¡eso es maravilloso!

Nos falta la cuarta llave. La cuarta llave, el cuarto poder, es la sensibilidad integral. Esto lo ha estudiado mucho la Psicología y la Sexología reciente. Resulta que el cuerpo de la mujer responde a estímulos o responde a estimulación en zonas mucho más amplias de lo que le sucede al cuerpo masculino. Lo que a mí me da pesar es que este tema lo relacionan únicamente con el placer y con el sexo y tiene que ver con muchas otras cosas.

¿Qué es esta sensibilidad integral? ¿En qué consiste? Vamos a decirlo de esta manera: el cuerpo y la psicología de la mujer tienen muchísimas más antenas por centímetro cuadrado, ¿y eso qué quiere decir? Eso quiere decir que la mujer puede conectar con su entorno, puede conectar con otras personas, puede conectar con los sentimientos o los dolores de otra persona de un modomás cercano, de un modo más intenso, de un modo más completo.

¿Y eso qué quiere decir? Quiere decir, por ejemplo, mayor empatía, ¿qué es la empatía? Empatía es la capacidad de sentir lo que otra persona está viviendo. El tener esas antenas tan maravillosas, antenas en el mirar, en el oír, en el oler, en el tocar, el tener esas antenas tan despiertas y tan distribuidas en todo su ser, hace que la mujer pueda percibir de un modo mucho más claro y mucho más intenso lo que es un ambiente, lo que es un hogar. Ese sentir el conjunto, el conjunto, no un detalle, sino el conjunto, eso es lo que hace que haya hogar.

Cuatro llaves: la llave de la maternidad, la llave de agradar, la llave de escanear y la llave de sentir integralmente. Estas cuatro llaves, estos cuatro poderes, la mujer los puede utilizar para bien o para mal, las dos cosas. Y algunas mujeres lo pueden utilizar para bien y otras lo pueden utilizar para mal.

Miremos brevemente cómo se utiliza cada llave para bien y cómo se utiliza para mal. Por ejemplo, primera llave. Dijimos que la maternidad es la capacidad de escribir profundamente en la vida de otra persona, ¿cómo se puede utilizar para bien esa maternidad? Imagínate que tú, como lo han hecho muchas mujeres, desde muy pequeños tus hijos les enseñas a reconocer dónde está Papá Dios, cuánto les ama, a hacer oración por la mañana y por la tarde, a tranquilizarse cuando hay un problema, a no considerar como la peor tragedia del mundo un fracaso.

Cuántas veces un niño experimenta fracaso, por ejemplo, le fue mal en el colegio, o perdió un partido que era muy importante, y el niño vuelve desecho a la casa, y la mamá lo abraza y le dice: “Hijo, pero no te pongas así, ya verás que después las cosas salen mejor. Ven, te doy un abrazo”. Y en ese abrazo y en esas palabras el hijo aprende: “Me equivoqué una vez, fallé una vez, pero tengo esperanza”. Fíjate la importancia de escribir esas palabras de aliento y de amor y de esperanza.

En México, -México lindo y querido-, ¿qué le dice la Guadalupana a Juan Diego?: “¿No estoy yo aquí que soy tu Madre?” ¡Qué lindo! ¿Ah? ¡Qué cosa tan bella! Juan Diego está todo preocupado, él no sabe qué tiene que hacer ni qué tiene que decir, y mira esas palabras de tanta confianza y de tanta fuerza que le da la Madre: “¿No estoy yo aquí que soy tu Madre?” Y con esas palabras lo sostiene, y con esas palabras lo anima, y con esas palabras lo levanta, y esa son las palabras que una buena madre sabe escribir.

Pero cuidado, ese poder también se puede utilizar para cosas malas. ¿Cuándo se utiliza mal ese poder de escribir con tanta profundidad? Mira el caso de Dalila: ¿qué era lo más profundo que tenían Sansón y Dalila? Su amor, ¿qué hace Dalila para empezar a manipular a Sansón? Le empieza a decir: “Tú no me quieres”, -¡ah, el viejo truco!-, “Tú no me quieres, tú en realidad no me quieres”.

Resulta que el amor de Sansón por Dalila era una cosa muy profunda, y Dalila empieza a trabajar a ese nivel profundísimo: “-Tú no me quieres”. “-No, yo sí te quiero, ¿por qué me dices eso?” “-¡No, tú no me quieres! !Quítate! ¡No me toques! ¡Tú no me quieres!” Y Sansón se siente desconcertado: “-Pero, mi amor, mi bomboncito, ¿por qué me dices eso?” “-¿Para qué vas a hacer ese papel si tú no me quieres?” ¿Sí ves cómo lo va obligando a que baje, a que baje a lo más profundo de su ser?

Y cuando ya este hombre se encuentra en esa condición le dice: “Si tú me quisieras, me contarías tus cosas, tus secretos, pero tú no me cuentas tus secretos porque tú no me quieres”. ¡Manipuladora! Entonces Sansón dice: “-No, no, yo sí te cuento, ¿qué quieres que te cuente?” ¿Sí ves cómo lo va manejando? “¿Qué quieres que te cuente?” “-Dime de dónde viene tu fuerza, ¿de dónde viene?” “-Ah, no, ese es un secreto que yo tengo con Dios”. “-¿Ves? ¿Ves? Tú no me quieres, yo te lo dije, tú no me quieres. ¡Quita! Quiero estar sola”.

Sansón se siente desconcertado, finalmente le dice su secreto: “Es que yo tengo un voto a Dios, tengo un voto al Señor de no cortarme el cabello”. “-Ahhh, bueno, ahora sí creo que me quieres, venga, un besito”. Y ella utiliza esa información para destruir a Sansón. ¿Qué fue lo que hizo Dalila en ese caso? Se metió con lo más profundo del corazón de Sansón, y allá logró cambiarle la programación.

Esto es como en los computadores, en los computadores lo más profundo se llama el sistema operacional, Dalila se metió con el sistema operacional de Sansón, se fue hasta el núcleo más profundo de la programación, y allá movió un switch, de manera que la fidelidad que Sansón le debía a Dios, ahora se volvió fidelidad a una pagana llamada Dalila. Ella utilizó el poder de escribir profundo para su propio beneficio.

Cuidado con la primera llave, ¿cuántas llaves son? Cuatro. Y esa llave la tienes tú, tú puedes ayudar a escribir, y acuérdate que eso funciona no únicamente cuando se trata de tus hijos sino también con otras personas.

Segunda llave, la llave de agradar, que es la llave de quitar las barreras. Y de nuevo, esto funciona no sólo con los hombres, no, muchas veces las personas que arruinan la vida de una mujer son las amigas, ¿y por qué? Porque entre amigas se forma una confianza tan grande, entre amigas se crea tanta intimidad que las barreras se quitan, los secretos se cuentan, los consejos se reciben. Mire, yo no tengo estadísticas precisas, pero les puedo asegurar que más de dos terceras partes de los abortos fueron recomendados por amigas, y esa es capacidad de agradar.

“Se supone que es mi amiga con la que yo me río”, “se supone que es mi amiga con la que yo he llorado”, “se supone que es mi amiga, la que me entiende”, “se supone que es mi amiga, la que me cae bien”, eso se puede utilizar para destruir. Y después de cometido el aborto, esa pobre va a cargar el resto de sus días lo que le aconsejó un día una amiga que le caía muy bien.

¿Y la capacidad de agradar sirve también para algo bueno? Claro, sirve para elegir la mejor pareja. Pero además de eso,la capacidad de agradar, y escúchenme esto las niñas y las jóvenes, óiganmelo muy bien: ¡necesitamos jóvenes que sean hermosas, inteligentes, despiertas, exitosas y católicas ciento por ciento!, eso lo necesitamos.

¿Por qué? Porque si tú eres bella, y yo quiero que seas bella, -especialmente les hablo en este momento a las niñas y jóvenes que son el futuro de la Iglesia y del país-; si tú eres bella, bien bella, si tú eres hermosa en cuerpo y alma, los ojos están puestos en ti porque tú agradas, tú llamas la atención, y cuando muchas personas tienen su mirada puesta en ti, entonces tú dices: “Y mi secreto se llama Jesús”, y en ese momento eso tiene un poder muy grande.

Mira, esto de agradar es lo mismo que está utilizando Satanás. ¿Cómo se ha vuelto popular la cultura del lesbianismo? ¿Sabes cómo? El demonio está utilizando, -yo no sé si ellas se dan cuenta o no-, está utilizando mujeres exitosas, mujeres bellas, actrices y cantantes que llaman la atención de todas las teenagers, y cuando todas las teenagers están mirando así, aleladas: “Ay, cómo tiene de éxito esa mujer”, esa mujer resulta besándose con otra mujer, y eso tiene un poder pero demasiado grande, porque entonces, si ellas lo hacen, debe ser que eso significa ser exitosa, eso significa estar a la moda, eso significa ser de última avanzada, eso significa ser importante.

Pues nosotros necesitamos mujeres inteligentes, mujeres bellas, mujeres sensatas, que sean capaces de atribuirle su éxito y su triunfo al Único que merece honor y gloria: Jesús, el Señor.

La capacidad de escanear es la tercera llave. La capacidad de escanear se puede utilizar para el bien. Una persona que puede escanear rápidamente lo que le sucede a alguien puede salvar una vida. Si mi padre está vivo hoy se debe a una mujer, a una enfermera, que en medio de una crisis renal espantosa que tuvo mi padre, se acercó, lo miró y con una sola mirada dijo: “Este señor tiene un problema de creatinina, hay que repetir un examen; se va ya a que le limpien la sangre”, con una sola mirada de una sola mujer, una enfermera. Algún examen le habían hecho mal a mi padre.

Una mujer que sepa utilizar su capacidad de escanear puede leer en dónde están los problemas, las tristezas, las crisis, no sólo de sus hijos, sino de toda persona que se le acerque, y eso es un poder muy grande para hacer el bien. Yo quisiera ¿sabe qué? Yo quisiera, mujer, que muchas de las que están hoy aquí se declararan enfermeras de Jesucristo, que tú te declararas hoy ayudante del Señor de Señores y del médico por excelencia, que tú te declararas hoy colaboradora de Ese que trae la salud a todos y que tú le dijeras al Señor Jesús: “Esta capacidad que yo tengo para leer y para conocer los problemas y los dolores de otros está a ti servicio, Señor”.

Porque si no lo pones al servicio de Dios, si esa capacidad no se la entregas al Señor, ¿sabes para qué va a servir? Va a servir para el chisme, va a servir para la murmuración, va a servir para la manipulación, porque esas mujeres que se dan cuenta de todo, son las mujeres que andan repartiendo historias por el vecindario, que andan sembrando cizaña en las comunidades.

Yo, por eso, hoy te digo: “Mujer, tú tienes una llave muy poderosa que es la llave de conocer a otros seres humanos y de leerlos en profundidad, pero no utilices ese poder al servicio de las tinieblas, no utilices ese poder ni para murmuración, ni para chisme, ni para división, ni para engaño, ni para manipulación.

Mujer, utiliza ese poder para darte cuenta quién necesita una palabra, para darte cuenta quién necesita apoyo, para darte cuenta quién necesita sanación, para darte cuenta dónde está naciendo la hierba mala, y en el nombre de Cristo ayudar a limpiar el jardín de Dios. Esa es tarea tuya.

Y por último, tiene muchas antenas en todo tu cuerpo: tú percibes ambientes, tú percibes lo que hace falta, eso se puede utilizar para el bien, para que tu hogar sea un recinto de amor y de paz; tú puedes utilizarlo para el bien también en una comunidad. Si tú estás sirviendo en un ministerio, como este ministerio que amamos todos y que se llama Juventud Renovada, tú te puedes dar cuenta, desde el ambiente físico hasta el trato de las personas, tú te puedes dar cuenta: “Aquí hace falta ayudar con esto”, “aquí hay que aportar por este lado”, “aquí nos hace falta esto”, eso lo percibe mejor la mujer.

Tú puedes utilizar esa sensibilidad integral para ayudar a que nuestra santa Iglesia sea cada vez más la casa de Dios; nosotros los varones no percibimos eso tan fácilmente. Muchas veces el varón está únicamente enfocado en su objetivo, en su meta, en su propósito, en su misión: “Yo tengo que llegar a allá, tengo que llegar a allá, tengo que llegar a allá”.

La mujer, precisamente porque tiene esa sensibilidad integral, se da cuenta: “Sí, hay que llegar a allá, pero no de cualquier manera. Vamos a ver cómo hacemos, cómo creamos un mejor ambiente, cómo facilitamos un encuentro más fraterno, cómo somos más familia de Dios, casa de Dios”. Y eso es utilizar bien tu sensibilidad.

¿Qué es utilizarla mal? Utilizar mal tu sensibilidad es volverte una egoísta que únicamente piensa en sus intereses, que únicamente piensa en su cuerpo: “A ver, ¿Cómo está? Que mi cutis esté perfecto, que mi piel esté perfecta, que mi ánimo esté perfecto, que mi vida esté perfecta”, y el resto que se pudra.

Y ese es el modelo de mujer que nos están presentando, la mujer que únicamente vive para su cuerpo, para si gimnasio, para sus vacaciones, para su placer, para su hoja de vida, para su carrera, y es lo único que le interesa, y únicamente piensa en sí misma y en cómo se siente ella.

Escoge: o eres corazón que palpita y que hace habitable este mundo para otros, o eres, en cambio, un monstruo de egoísmo, como el caso de Dalila, como el caso de Jezabel, como el caso de Herodías y tantas otras mujeres perversas que menciona la Biblia.

Cuatro poderes muy grande te ha dado Dios: tú tienes poder para escribir en el corazón, tú tienes poder para quitar barreras, tú tienes ese poder, y tú tienes poder también para agradar y tienes poder para lograr que las demás personas se sientan o no se sientan a gusto. Es muy grande lo que puedes hacer, es muy grande el bien que puedes lograr, no te dejes engañar, porque la voz del enemigo no está lejos, y la voz del enemigo lo que quiere es que tú utilices todos esos poderes únicamente para ti, para tus propósitos, para tu egoísmo, para tu placer y para esta tierra.

Que el ejemplo de tantas mujeres santas, y entre ellas sobre todo la Santa Virgen María, ilumine el camino de la mujer, para que ella descubra la plenitud de su vocación de ser ministra de la vida.

Vamos a orar, vamos a pedir al Señor que haga su obra preciosa, vamos a entregar al Señor este momento. Padre Dios, te doy gracias porque esta tarde me llamas a servir a este grupo de hijas, a este grupo de hijas tuyas, amigas de Jesús. Te doy gracias, Señor, y te bendigo; te alabo, Señor, te alabo, Padre, por ese poder que tú le has dado a la mujer, pero te pido que preserves de engaño a la mujer, porque el mundo le está repitiendo un mensaje de superficialidad, de materialismo, de adoración del placer, de egoísmo, de codicia, de idolatría del éxito.

Yo te pido, Señor, que envíes el poder de tu Espíritu Santo sobre este grupo de amigas de Jesús. Yo te pido, Señor, que vengas con el poder de tu Espíritu y tres regalos te clamo en este día. Primer regalo, que va a ser nuestra primera oración: te pido que sanes la autoestima, Señor, de muchas de estas mujeres.

Muchas no creen que tengan estos poderes, muchas no creen que han sido bendecidas en gran manera, muchas no creen que Dios verdaderamente les ha otorgado ese don precioso como expresión de amor.

Hoy te digo, mujer, hoy te digo en el nombre de Jesucristo, tú has recibido bendición desde el primer día de tu existencia, desde el primer instante de tu concepción, desde que empezaste a existir empezaste a ser mujer, y desde que empezaste a ser mujer Dios puso en ti estas semillas de bendición, estos poderes maravillosos, para que con la guía de Él, pudieras administrarlos y pudieras ser feliz y pudieras ser fecunda.

mujer, cree en la bendición, dile al Señor: “Gracias porque me hiciste mujer”. A ver, ¿quién se atreve a decirlo?: “Gracias porque me hiciste mujer”. Dilo de nuevo, escucha tu propia voz que dice: “Gracias porque me hiciste mujer”. ¡qué lindo! Qué hermoso! Vas a mirar en tu corazón a Jesús, lo vas a mira a Éĺ. Acuérdate que sin Dios estos maravillosos poderes se van a volver en contra tuya; si sacas a Dios de tu vida, estos poderes se van a convertir en herramientas de la serpiente, en herramientas de enemigo; no permitas que eso suceda.

Le vas a decir al Señor: “Gracias, Señor, porque me hiciste mujer”. De nuevo: “Gracias, Señor, porque me hiciste mujer”. Una vez más: “Gracias, Señor, porque me hiciste mujer”.

Segundo paso, son tres pasos, el primer paso, esa parte de la autoestima. Hay muchas mujeres que, porque han sido abusadas, porque han sido, porque han sido despreciadas, porque han cometido errores en la vida, porque están confundidas por la propaganda del mundo, no descubren estas bendiciones. Pero yo creo en Jesús, y yo creo que hoy el Señor tiene poder suficiente para destruir ese engaño del mundo y del enemigo, y para que tú sientas en tu corazón que ser mujer fue la primera de las bendiciones que recibiste cuando empezaste a existir.

Vamos con el segundo paso. Vamos a reconocer en nuestro corazón que no hemos cultivado esos poderes, que esa fuerza que Dios les ha dado a ustedes, amadas mujeres, no se ha cultivado, vamos a reconocer que esos son parte de los talentos que Dios te dio y vamos a reconocer que a veces los hemos utilizado mal.

Mira, cuando tú has querido ser manipuladora, cuando tú has sido mentirosa, cuando tú has sido chismosa, cuando tú has sembrado cizaña, cuando tú has calumniado, cuando tú has dicho lo que no es cierto nada más que por lograr tus cosas, ahí has utilizado mal los talentos que Dios te dio. Y yo creo que este es el momento para arrepentirse y para decirle a Jesús: “Tú me has dado grandes cosas y yo no he sabido aprovecharlas, Señor. Pero hoy quiero se lavada, ser purificada en tu santísima Sangre, Jesús; y hoy quiero que tú devuelvas el esplendor a esas cuatro joyas, a esas cuatro llaves que tú mediste”.

Pídele al Señor. Mira, Dios es generoso y Dios puede renovar hoy el brillo de esas joyas que Él te dio el día que te creó. Pídele al Señor que renueve el brillo. Vamos a decir: “Renueva el esplendor de mi corazón, Señor”. Piensa, hermana mía, mujer amiga de Jesús, piensa todas las cosas que has desperdiciado en tu vida, piensa cómo muchas veces has utilizado tu ser de mujer para cosas tan vanas, tan superficiales, piensa que eso te ha sucedido porque es verdad.

“Devuelve el esplendor a mi corazón, Señor”. Yo quiero oír a estas mujeres, amigas de Jesús, diciendo: “Devuelve el esplendor a mi corazón, Señor”. Sí, hermana mía, porque tu corazón tiene que brillar, tú eres el sol del hogar, tú eres el sol de la sociedad, y las mujeres que están brillando hoy en la sociedad están brillando con brillo falso, con brillo de engaño, y estoy por decir con brillo de Satanás. Todas esas que pretenden brillar con una vida superficial, lujuriosa, lesbiánica, ¡eso no es lo que quiere Dios! ¡Y ese engaño está confundiendo a la juventud!

Tenemos que orar por ellas, y tenemos que orar por nuestras jóvenes, y tenemos que estar convencidos en el corazón que esos poderes y ese brillo que dio Dios no puede ser engaño ni para engañar, sino para que brille el esplendor del Señor. Por última vez: “Devuelve el esplendor a mi corazón, Señor”.

Y ahora viene la tercera parte de nuestra intercesión, la última parte. ¿Cómo vas a vivir, mujer? Piensa cómo quieres vivir. Yo miro sobre todo a mis jóvenes, miro a las niñas, yo miro las jovencitas y las niñas, pero todas ustedes, mujeres, ¿cómo quieres vivir? Yo sé que tú quieres vivir en la paz y en la alianza con Dios, en alianza personal de amor con Jesucristo, ¿amén? “Amén”.

Y eso es lo que le vas a decir al Señor: “Quiero vivir en alianza personal contigo, Jesús”. Sí, mujer, porque si estás en alianza con Jesús las demás alianzas te funcionan, te funciona esa alianza que se llama matrimonio, te funciona esa alianza que se llama ser amiga, te funciona esa alianza que se llama ser hermana, te funciona esa alianza que significa ser mamá.

“Quiero vivir en alianza personal contigo, Jesús”. Una vez más: “Quiero vivir en alianza personal contigo, Jesús”. Ven, Espíritu Santo de Dios, confirma el deseo de estas mujeres, confirma su propósito. Bendice a las que están aquí presentes, Señor. Bendice con la fuerza, con le poder del tu Espíritu Santo, bendice, Señor. Pasa con el poder del espíritu Santo levantando corazones, Señor, sanando, devolviendo el esplendor, trayendo arrepentimiento,conversión y verdadera alianza contigo.

¡Bendito seas, Señor, bendito, bendito, bendito seas, Señor!

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