Un día como hoy, nació….

18 de mayo de 1920. En un día como hoy nació un niño cuya vida y vocación iban a causar grandes cambios y a dejar imborrables huellas en la historia de la humanidad y de nuestra Iglesia. En la casa número 7 de la calle Kościelna en la ciudad de Wadowice, situada al sur de Polonia, a 50 Km. de Cracovia, nació Karol Józef Wojtyła. Era llamado cariñosamente por su familia con el nombre de “Lolek”. Fue el tercer hijo de Karol Wojtyla, suboficial del ejército, y Emilia Kaczorowska, una joven de origen lituano.
Desde su elección al pontificado, en octubre de 1978, es conocido como Juan Pablo II, quien eligió como lema de su pontificado “Totus Tuus”, o Todo tuyo. De este modo se consagraba a María Santísima, se acogía a su tierno cuidado e intercesión, invitándola a sellar con su amorosa presencia maternal la entera trayectoria de su pontificado.

Ya desde el nacimiento de Karol Wojtyla, sus padres vivieron en un apartamento de que alquilaban en el primer piso, situado en la plaza central de Wadowice, con ventanas que dan a la Basílica de la Presentación de la Santísima Virgen María, lugar donde fue bautizado.

El Papa Juan Pablo II en su primer viaje a Polonia visitó esta Basílica, y arrodillado ante la pila de su bautismo, dijo: “Cuando dirijo mi pensamiento atrás a mirar el largo camino de mi vida, considero como el ambiente, la parroquia, mi familia, me han llevado a la pila bautismal de esta Iglesia de Wadowice, donde el 20 de junio de 1920, me fue concedida la gracia de convertirme en hijo de Dios, junto con la fe en mi Redentor.”
En la actualidad, en el techo de la nave central de esta Basílica, se pueden ver dibujados los nombres de algunas de las principales encíclicas que San Juan Pablo II nos regaló. Cada encíclica está representada con un símbolo que la identifica.

Ha sido el primer Papa polaco de la historia, y cuyo pontificado de casi 27 años, ha sido el tercero más largo en la historia de la Iglesia.

Durante los cumpleaños que celebró Juan Pablo II ejerciendo el ministerio petrino siempre se pudo ver el gran amor que se le tenía y que hacía eco a la expresión tan gustada y usada: “Juan Pablo II te quiere todo el mundo”
Aquí les compartimos algunas de las palabras que le dieron personajes de diferentes ámbitos, alrededor del mundo, con motivo de su 80° cumpleaños:

Cardenal Darío Castrillón Hoyos agradecía al papa Juan Pablo II su testimonio de fidelidad a Cristo con estas palabras: « ¡Gracias! Gracias por esos cabellos blancos, por el sufrimiento, … por sus pasos físicamente cansados pero espiritualmente intrépidos; por habernos exhortado a abrir de par en par las puertas a Cristo, sin miedo, mostrándonos los inmensos horizontes de Cristo, Señor de la historia, y por guiarnos en la empresa misionera de la nueva evangelización»

Sor Nirmala, sucesora de la Madre Teresa de Calcuta, decía: «Le deseamos un feliz cumpleaños y rezamos …por la gracia que necesita para continuar en su gran misión de llevar la luz de Dios –vida, amor, esperanza y paz– a las personas de toda nación
en este nuevo milenio»

Elio Toaff, rabino jefe de la comunidad judía de Roma, dijo: «Santidad,… Creo que al augurarle el que continúe todavía durante muchos años por este camino, que es el de la paz, la serenidad, la colaboración y la armonía, se puede llegar verdaderamente a una comprensión total entre las religiones y a una colaboración al servicio del bien común. Yo le deseo, Santidad, una vida larga y feliz, …pues como puede ver, el mundo le sigue y le quiere mucho»

Luciano Pavarotti, dijo: “Yo deseo que el mundo felicite al Papa, pero no con palabras, sino con hechos, renunciando, aunque sólo sea por un minuto, a la lógica de la violencia y del odio”

Saul Bellow, premio Nobel, escribe: «Nunca hubiera imaginado el que escribiría mi felicitación al Papa pero, por más extraño que parezca, hoy me parece la cosa más natural del mundo»

Bono, líder de U2, definió al Papa como: «… un portero en la final de copa, un cómico con niños, un gran hombre, …un hombre santo en el Vaticano».

Sofía Loren: «Santo Padre, mi voz es tenue en el coro del mundo, pero mi felicitación no tiene fronteras y nace del corazón de una ferviente creyente que reza a Dios para que siga siendo nuestra luz y guía durante muchos años. De nuevo
muchas, muchas, muchas felicidades»

Y hoy la Iglesia y toda la Humanidad le decimos de todo corazón: Gracias San Juan Pablo II por la oración que siempre elevó al cielo por nosotros mientras estuvo en esta Iglesia Peregrina que tanto ama, y por la intercesión que hoy nos ofrece, ahora más que nunca, desde la Iglesia Triunfante en el cielo. Gracias por su cálida paternidad que siempre se manifestó como una participación de la paternidad Divina. Gracias por mostrarnos el rostro amoroso de Dios y a enseñarnos a “No tener miedo” a la verdad de nosotros mismos y miedo del hombre ni de lo que él ha creado; a dirigir siempre la mirada al único horizonte de esperanza que es nuestro Señor Jesucristo, vencedor de todo mal y de la muerte misma.

San Juan Pablo II, ruega por nosotros.

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