El Sello

El Sello

Autor:  Diego Jora

 

Según fuentes de información el sello fue creado por las poblaciones antiguas de Egipto y la Mesopotamia. Se empleaba en un documento para representar la autenticidad de un individuo (conocido como sello lacrado) y era una práctica habitual entre los nobles.

En la actualidad el sello para muchos es una identificación, acreditación, marca estampada, impresa o señalada. Para otros es seguridad de que algo pertenece o viene de algún lugar. Sin embargo, sea cual sea la definición  o significado  del sello, todos concuerdan en que es una identidad.

Todos los productos que consumes, utensilios que utilizas, equipos de sonidos, electrodomésticos que adquieres tienen un sello, que te señala que pertenece a una determinada persona, empresa, o compañía.

Así como un producto tiene un sello, cada uno de nosotros posee uno.

 La Biblia dice:

  Efesios 4:30   “Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención.”

 

Tú identidad o pertenencia depende de si tienes o no al Espíritu Santo, porque Él es quien sella nuestras vidas para ser de Cristo. Sin la presencia de Dios es imposible ser creyente verdadero, porque su ausencia afecta nuestra conducta, estado de ánimo y nuestra manera de vivir. Lastimosamente sin el Espíritu Santo no hay nuevo nacimiento ni salvación.

¿Y cómo sé que estoy sellado por el Espíritu Santo? Hay un rechazo total al pecado, a la injustica y a todos los placeres de este mundo. Examinemos nuestra vida por un momento y preguntémonos: ¿Realmente el Espíritu Santo habita en mí? ¿Verdaderamente pertenezco a Cristo? ¿Mi manera de vivir me garantiza que soy creyente verdadero? Si reconoces tu  necesidad del  Espíritu Santo en tu vida, te invito a que sigas estos tres pasos.

 

1.- Toma una decisión. “Y Daniel propuso en su corazón no contaminarse…”

  Daniel 1:8. Proponte no contaminarte ni familiarizarte con el pecado o todo aquello que no agrada a Dios.

 

2.- Confiesa tus pecados.

 “No le irá bien al que oculta sus pecados, pero el que los confiesa y se aparta será perdonado.” Proverbios 28:13 (PDT)  “Pero si confesamos nuestros pecados, podemos confiar en que Dios, que es justo, nos perdonará nuestros pecados y nos limpiará de toda maldad.” 1 Juan 1:9 (DHH) Su nombre lo dice, Espíritu Santo, Él no puede habitar en un corazón contaminado.

3.- Se obediente y espera la Promesa.

 “Es cierto que Juan bautizó con agua, pero dentro de pocos días ustedes serán bautizados con el Espíritu Santo.” Hechos 1:5 (DHH)  Espera todo el tiempo que sea necesario por su promesa y no desistas, porque Él es fiel a sus promesas

.

Si has oído la verdad, de la buena noticia de Dios, no esperes hasta mañana para ser sellado por el Espíritu Santo. Porque  el Señor conoce a los que le pertenecen y todos los que le pertenecen obedecen sus mandamientos y se apartan de la maldad.

 

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