Europa sé tu misma

Europa sé tu misma

http://www.fatherpinto.com

europa se tu misma

Hoy vemos como Europa está perdiendo sus valores, sus rasgos. Estamos asistiendo a una confusión de la identidad de Europa. Es cierto que estamos en una época de continuos avances, de gran cantidad de interrelaciones por las que la situación de Europa está cambiando a pasos agigantados. Y debemos convivir y asumir estos cambios en nuestra cultura, aceptando gustosos los enriquecimientos que nos aportan cuantas sociedades distintas a la nuestra entran en contacto con ella; lejos, por lo tanto, cualquier sentimiento chovinista; habremos de conseguir un equilibrio sano entre lo interior y lo que viene de fuera.primeros cristianosPero es que incluso no creemos hallar allí, en las interferencias de lo extraño, el origen del problema que sufre Europa con respecto a su identidad. Más bien, son los mismos europeos los que, cegados en sus empeños de unidad económica, mercantil, monetaria, del trabajo, olvidan cuidarse de la unidad cultural, espiritual de su sociedad. Y el problema adquiere un cariz más grave aún cuando no es el olvido el que actúa sino un deseo consciente –y, por ello, abominable– de borrar esas relaciones tan íntimas que han existido a lo largo de la historia de Europa entre la realidad interna y la externa del ser humano y que en su caso, el de la civilización occidental, se han visto traducidas desde hace dos mil años a esta parte en la religión cristiana. La sonora falta de mención en el proyecto de Constitución Europea sobre el sustrato cristiano en la conformación de la civilización europea es suficiente para escenificar esta situación.

Sin embargo, aún estamos a tiempo de frenar este retroceso en nuestras libertades espirituales, morales, restableciendo aquella relación profunda entre la vida interna y las actividades externas de nuestra cultura para conseguir comportarnos, expresarnos, vivir de acuerdo a lo que somos.

Ahora bien, esta tarea tiene como instrumento obligado el recuerdo y, consiguiente estudio, de sus raíces, de sus orígenes, donde hallará su herencia social y sus tradiciones comunes. Y, cuando Europa haga conciencia y se reencuentre con su pasado, producto del cual es, se dará cuenta de que la religión (y, en su caso concreto, la cristiana), antes que ningún otro factor ha sido el eje central alrededor del cual se ha ido construyendo, que la ha dotado de una identidad y que la ha determinado. Y para realizar este ejercicio hemos de tener presente dos ideas: han sido las religiones los pilares encima de los cuales se han formado, apoyado las culturas; y, en segundo lugar, que desde el final del Imperio hasta finales del Medievo, Europa era la Cristiandad: a falta de una unidad política, lingüística, con una amplia heterogenia, recibía su unidad, la hacía posible a través de su religión cristiana, que le daba cohesión social y culturalmente.

El Cristianismo: motor de la historia

cristianismoEn el momento en que el Imperio romano se desintegra, ya nada hay que mantenga el sentido de unidad de eso que fue y que ya está empezando a no ser el Imperio. Será la Iglesia, la religión cristiana, que había conseguido penetrar la cultura romana, la única institución que vaya a responder a esa necesidad

de ofrecer cierta cohesión (al menos religiosa, cultural) a unos territorios que habían perdido su unidad política, económica, social. Serán san Benito y san Gregorio los pilares sobre los que se asentará esta tarea: el primero, con la instauración de la vida monástica, y el segundo con la invención de las misiones.

Si bien los nuevos reinos bárbaros se harían cargo de las funciones militares y políticas, será la Iglesia, quien suplirá el vacío que existía en la formación de la nueva sociedad, incapaz de ser llenado por ningún rey o general. Así, será ella la que asuma la función de maestra y legisladora, de guardiana de la cultura de los nuevos pueblos. En sus manos quedará el prestigio del nombre romano, el cuidado del pueblo, teniendo ella la autoridad moral, de tal manera que era al obispo, más que al rey, al que se le consideraba jefe de la sociedad cristiana. Y decimos bien al hablar de sociedad cristiana ya que la ciudadanía real de una persona no se basaba en su pertenencia al Estado germano, sino a la Iglesia cristiana.

Los monasterios preservaron la cultura antigua

Pero incluso cuando esta cultura empezará a verse deteriorada, será otra creación del Cristianismo quien se convertirá en guardián de la tradición cultural latina y, por ende, de los ideales de la vida cristiana: los monasterios. Serán ellos los fundadores de la cultura medieval, como diría Dawson, ya que serán los únicos en preservar el legado de la cultura clásica e, introduciendo el estudio en los monasterios, harán de ese legado un renovado vehículo de educación; no una cultura muerta. Gracias a esta labor monacal ha sobrevivido buena parte de la cultura antigua. (Suárez, 1986).

Frente al orden de valores que existía en la sociedad esclavista del Imperio con respecto al trabajo, ahora, con la regla de vida del monasterio que basa su existencia en el trabajo –junto a la oración– se verá al fin reconocido y honrado el modo de vida del campesino, que había estado olvidado durante demasiado tiempo.  Si en el Imperio el trabajo era considerado como algo indigno, ahora el monacato, junto a clérigos de distintas procedencias, con su ejemplo, irán acostumbrando al campesinado a considerar su trabajo como ejercicio de virtud.

Además, los monjes introdujeron la idea del deber en el ejercicio del trabajo frente a la del derecho, y la revalorización de la técnica que en el pensamiento helenístico había sido considerada como algo perteneciente a los pueblos de grado inferior; el Cristianismo, partiendo de la afirmación de que Dios entregó el mundo a los hombres para que lo trabajase, invitó a los hombres a aprovecharse de todos los avances técnicos de que podrían disponer. Ahora bien, en relación con el trabajo, se van a establecer unas normas que van a calificar como pecado tanto la usura, la avaricia en cuanto que inmovilización de los bienes, como el enriquecimiento al margen del trabajo ya que sólo se reconocerá lícito ganarse la vida e, incluso, enriquecerse a través del mismo. (Suárez, 1986)

La docencia llega a Europa

También al abrigo de los monasterios nacerán las escuelas, la institución docente en Europa. A la altura del siglo XI por las peculiares circunstancias de la vida del Imperio, éste no contaba ya con los medios ni con la fuerza para volver a levantar la cultura de sus territorios. Esta estaba ahora en manos de los estados nacionales y, por el contrario, la Iglesia sí que tenía los instrumentos necesarios en su jerarquía y en la ley canónica para dotar a la Cristiandad de la fuerte expresión institucional que precisaba.

Cuando se dará, finalmente, la fusión entre lo espiritual y lo político, dando vida a nuevas instituciones, nuevas ideas, nueva tradición literaria (traducida en la chanson de geste), en definitiva, el nacimiento de la cultura feudal, esta supondrá el traslado de formas específicamente cristianas del espíritu guerrero del Norte, poniendo fin al dualismo cultural presente durante cinco siglos. Y también asistiremos al cambio de sentido de la chanson de geste: ya no canta a la venganza personal o familiar: ahora su motivo es la guerra de los cristianos contra los infieles (gesta Dei per Francos). El sentimiento de patriotismo que se derivará de esto será religioso antes que político ya que no se referirá a ningún estado sino a toda la sociedad cristiana, introduciendo, así, un nuevo elemento en el ethos bárbaro de su cultura guerrera. De esta manera, la guerra tenía ahora el fin de ayudar a la Cristiandad y quien moría en batalla era, además de héroe, mártir.

Ahora, la relación feudal, imbuida por los ideales y motivos religiosos logró un vínculo en el que las sanciones morales estaban más presentes que en una relación política ordinaria. A un tiempo veremos extendidas las prácticas de la Paz o la Tregua de Dios para limitar o suprimir los males que resultaban de la guerra privada y de la anarquía feudal.

El oficio: concebido como servicio a Dios

Ahora, en el siglo XI, también hay que mirar hacia la ciudad que será nueva y diferente tras el periodo de ruralización de la sociedad y será otro de los aspectos del renacimiento de la cultura occidental. En esta ciudad observamos un fuerte sentido de la subordinación jerárquica entendida desde la pertenencia a ella como individuo, miembro de un todo, donde cada uno tiene su of cium, desde la coparticipación en Cristo, visto como un servicio a Dios. La ciudad medieval nace de la amistad de los mercaderes en torno a rutas comerciales que se van a establecer en forma de hermandad, asociación religiosa y se pondrán bajo la protección de algún santo patrón.

En medio del resurgimiento económico, de fortalecimiento y expansión de la vida comercial que conoce la sociedad del siglo XI-XII gracias a las ciudades, aparece el gran florecimiento de la cultura religiosa de la cristiandad medieval, que se expresará en el arte a través del gótico, el nuevo estilo artístico que nace en Francia (s. XII) y que llegará a toda Europa. Será creación conjunta de las ciudades y de los monasterios (sobre todo los cistercienses) cuya influencia se deja notar profundamente. Además, el vehículo del gótico fue la vida urbana que, conforme se expandía, llevaba consigo el estilo asociado a ella.

Escuelas catedralicias, foco del saber

disciplesOtra de las características que tenemos que resaltar de la ciudad medieval de fines del siglo XI, es que, mientras que en la Alta Edad Media eran los monasterios los centros de la cultura y la educación (York, Fulda…), ahora serán las escuelas catedralicias las que concentren el saber, el conocimiento, la cultura como expresión de la evolución de las ciudades del momento (Reims, Chartres, Lieja o la de Cosme en Praga). Para dar una cobertura mayor a la enseñanza, a la necesidad que había de ella, las Escuelas catedralicias empezarán a conceder las llamadas licentia docendi, a algunas personas previamente instruidas en las Escuelas, para que pudieran enseñar fuera de ellas.

Estos Estudios se irán fortaleciendo hasta convertirse en Generales, abiertos. Además de los clásicos trivium y quatrivium, introducirán Derecho civil y canónico, Filosofía, Física, Teología. Algunos habían adquirido gran fama y el Papa les otorgó el privilegio de que sus títulos tuvieran validez universal. Se empezó también a ordenar los grados y los planes de estudio; se crearon también las cátedras, puestos permanentes de enseñanza. Para defender sus intereses, los profesores del Estudio General de París, y más tarde, los alumnos se constituyeron en universitas magistrorum et scholarium, por lo que quien quisiera ser profesor o alumno del Estudio General, debía entrar también en su Universidad. Este modelo fue trasplantado a otros centros de Europa, con buenos resultados, al igual que en París, convirtiéndose los Estudios Generales en unas sociedades muy peculiares con el latín como vehículo de la unidad.

Otros centros como Toledo, Montpellier, Salerno y Palermo, tendrán su importancia junto a París y Bolonia, en tanto que recuperarán, entre los siglos XIII y XIV, para Occidente a un Aristóteles también en sus vertientes metafísica, física y biológica. Además, una tarea iniciada en Salerno a mediados del siglo XI se completó y con mayor fortuna y difusión en la Toledo del XII y XIII, donde se reunieron intelectuales de distinta procedencia para llevar a cabo la labor de traducción de todo el cuerpo aristotélico en su variante arábiga, y de recoger las obras de los grandes filósofos y hombres de ciencia musulmanes y judíos. La labor que realizaban en un espíritu de cosmopolitismo –al trabajar en un mismo centro, la llamada “Escuela de Traductores”, judíos, árabes, griegos, españoles, italianos, ingleses – se debía a esa interacción entre las culturas islámica y cristiana que se da a la entrada en contacto de la Europa cristiana con el Oriente islámico durante la “Edad oscura”.

El nuevo saber se difundirá con facilidad y gran velocidad por las universidades que estaban naciendo, a pesar de lo que podría creerse por sus orígenes musulmanes y paganos, de tal manera que en el siglo XIII se estudiará a Aristóteles en las mejores universidades. El claro efecto sobre la cultura general podrá verse en las obras de Santo Tomás, San Alberto y otros, dedicados a levantar un cuerpo, un edificio intelectual en el que todo lo que lo componga esté subordinado a, y coordinado por la ciencia divina, entendida – la Theologia – como fin último y trascendente de toda inteligencia creada.

La Orden de santo Domingo

La llegada de la Orden de santo Domingo (encargada de la defensa de las verdades de la fe) a la universidad de París evidenció la necesidad de edificarse una síntesis filosófica que contuviera la verdad religiosa de la tradición de la Iglesia y de las enseñanzas de los teólogos, por un lado, y, por otro, la verdad científica que estaba presente en las enseñanzas de los filósofos, labor que tendrá como objetivo prioritario la nueva Orden. Encontrarán ayuda para esta tarea en los postulados de Santo Tomás de Aquino, quien afirma que entre fe y razón no puede haber contradicciones auténticas ya que ambas aspiran a la verdad, “fin último del Universo”, iluminándose la una a la otra desde sus distintos campos (el divino y el humano).

A nadie se le escapa que en el siglo XIII la cultura medieval, en su faceta plenamente religiosa, sufrirá una crisis debida al alejamiento de la institución eclesiástica a medios temporales de sustento, lo que facilitará el alejamiento de lo espiritual lo que provocará un disgusto en algunos sectores de la Iglesia y pronto (ya en el siglo XII) surgirán voces, como la de San Bernardo, que clamen por una reforma moral ya muy necesaria ante la crisis que ellos ven inminente.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s