EL CORAZÓN DE LA SANTÍSIMA VIRGEN ES EL TESORO DE LOS DONES DEL ESPÍRITU SANTO

EL CORAZÓN DE LA SANTÍSIMA VIRGEN ES EL TESORO DE LOS DONES DEL ESPÍRITU SANTO.

La sexta meditación de las meditaciones sobre el Purísimo Corazón de Maria de San Juan Eudes

 

PUNTO PRIMERO: Efectos de los dones de sabiduría, inteligencia, consejo y fortaleza en el Corazón de María.

Después de haber considerado con reverencia el Corazón augusto de la Reina del cielo como el más alto trono de todas las virtudes, hemos de contemplarlo ahora y de honrarlo como el más rico tesoro del Espíritu Santo en el que se encierran riquezas inmensas e inestimables entre ellas los siete dones del Espíritu Santo: sabiduría, inteligencia, consejo, fortaleza, ciencia, piedad y temor de Dios.
Entre las virtudes morales y estos dones existe la siguiente diferencia: que aquéllas se otorgan a las potencias de nuestra alma para inclinarlas a la docilidad y obediencia a las luces y preceptos de la razón que la gracia nos sugiere; en tanto que los dones del Espíritu Santo son cualidades y perfecciones infusas con la gracia santificante a la que siempre acompaña, para disponernos a corresponder con prontitud las divinas inspiraciones e interiores movimientos del Espíritu Santo, y a seguirlo siempre a donde nos llame. Son hábitos piadosos ordenados por Dios para levantar nuestra alma a una mayor perfección que la que resulta comúnmente de las virtudes, y que nos sirven en las luchas y tentaciones en que nuestra virtud sería demasiado débil para vencer dificultades y obstáculos al parecer insalvables en el servicio de Dios.

Todos estos dones del Espíritu Santo residieron junto con su autor y fuente, en el Corazón de María desde el momento de su inmaculada concepción, y en un grado conforme a la dignidad de Madre de Dios a la que estaban destinados.

Consideremos los efectos obrados por estos dones en este Corazón virginal.

El don de SABIDURÍA difundía en su corazón un conocimiento tan luminoso e imprimía en él una idea tan clara de Dios y tan impregnada de amor, que fincaba toda su felicidad en contemplarlo en sus adorables perfecciones y en ocuparse de lo eterno y divino, cuya meditación llenaba de consuelo su alma, y, por esto, sentía un desprecio grande por la sabiduría del mundo que no es más que locura, y, por lo mismo desdeñaba todo lo terreno y perecedero.

Por el don de INTELIGENCIA, tenía un mayor conocimiento de todos los secretos y misterios de la Sagrada Escritura, que el que hayan podido jamás lograr los santos y Doctores de la Iglesia en toda su vida de estudio e investigaciones.

El don de CONSEJO, la impelía a tomar resoluciones eficaces y firmes de seguir las luces del Espíritu Santo que por medio de los dones de Sabiduría e inteligencia le manifestaba. El don de FORTALEZA, imprimía en su Corazón una gran desconfianza de Sí misma y la ligaba a Dios en quien había de poner toda su confianza y fortaleza, en cuya virtud vencía todas las dificultades Para adelantar en su santo servicio, desdeñando persecuciones, tribulaciones y peligros en el sendero del bien.

Ofreced a Dios toda la gloria que esta divina Virgen le ha tributado con el uso perfecto de estos primeros cuatro dones del Espíritu Santo y suplicadle que os haga participante de sus merecimientos.

PUNTO SEGUNDO: Efectos de santidad operados en el Corazón de María por los dones de Ciencia, Piedad y Santo Temor de Dios.

Consideremos los efectos que los dones de Ciencia, de piedad y de temor de Dios han operado en el Sagrado Corazón de María,
El don de CIENCIA le daba el conocimiento de las cosas creadas, señalándole el debido uso que de ellas habría de hacer. Por medio de este don conocía el valor inapreciable de las almas, creadas a imagen de Dios, de donde acrecentaba su celo por su salvación.

El don de PIEDAD le imprimía en su Corazón el amor y las ternuras de una verdadera Madre para con todos sus hijos, y la colmaba de dolor y compasión por sus miserias morales y por sus aflicciones, por cuyo remedio y consuelo ofrecía a la Divina Majestad con gran fervor y generosidad cuanto por ellos podía hacer y sufrir.

El don de TEMOR filial llenaba su Corazón de una grande aprehensión de pensar, decir o hacer algo que pudiera desagradar al Señor y de un anhelo infinito de cumplir en todo y siempre su santísima voluntad por su única gloria y beneplácito.

¡Oh Espíritu adorable!, gracias mil os sean dadas por haber en tal forma enriquecido el amabilísimo Corazón de vuestra divina Esposa con los tesoros inestimables de vuestra bondad infinita.

PUNTO TERCERO: Medios que hemos de emplear para participar de los dones del Espíritu Santo.

Considerad que el Espíritu Santo tiene un deseo ardentísimo de derramar en vuestro corazón todos los dones que infundió en el purísimo Corazón de vuestra Madre Celestial. Humilláos y pedidle perdón de los obstáculos que habéis puesto a su acción santificante en vosotros y tomad una resolución firme y decidida de evitar en el porvenir todo cuanto en lo futuro pudiera frustrar sus planes redentores y saludables; suplicad a la Santísima Virgen que os haga participar de las santas disposiciones de su Corazón en relación con estos santos dones de Dios.

ORACIÓN JACULATORIA: ~¡Oh Cor Maríae!, Thesáure sanctitátis, intercéde pro nóbis» : «¡Oh Corazón de María!, tesoro de santidad, intercede por nosotros».

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