​Una oración para los tiempos difíciles

Una oración para los tiempos difíciles

Dios te toma de la mano, y sin darte cuenta, te consuela y te alivia en tus tiempos más difíciles. Preséntale tu oración sincera. 

Siempre eleven toda clase de oraciones. 

 Algunas veces, la vida es bastante dura, complicada, muy difícil. Los días parecen más oscuros de lo normal. Se asoman tiempos de incertidumbre y el estrés anda por todo lo alto posándose sobre ti cual mochila cargada de piedras que debes llevar a toda costa . ¿Puede haber alguna oración para los tiempos difíciles?

Si abrimos bien los ojos del corazón, podemos darnos cuenta de que nuestra fe se fortalece aún más, no en los tiempos fáciles de la vida, sino en los más difíciles, en aquellos momentos que más nos cuesta tener fe.

Muchas veces anhelamos días sin preocupaciones, sin embargo, debemos saber que no estamos solos, Dios toma nuestra mano, y sin darnos cuenta, nos consuela y nos da auxilio en nuestros tiempos más oscuros si permanecemos humildes

“Pero él nos da una gracia más grande todavía, según la palabra de la Escritura que dice: Dios resiste a los soberbios y da su gracia a los humildes”. (Santiago 4,6)

¿Por qué atravesamos por tiempos difíciles? No es la pregunta que debemos hacernos en estos casos,  no debemos centrarnos en un “por qué” sino en un “cómo”: “cómo superarnos”, “cómo salir de esto”, “cómo afrontarlo”, “cómo sacar lo mejor de nosotros”.

Puede ser que Dios quiere que, a través de estos momentos difíciles de tu vida, logres tener una mayor fortaleza, un mejor carácter, aumentar tu confianza y llevar tu perseverancia hasta el extremo

Dios no te abandonará ni se quedará de brazos cruzados cuando atravieses por esos momentos oscuros, tiempos difíciles. Él caminará contigo a través de ellos, hasta que salgas completamente transformado, más fuerte, renovado y con un gran propósito.

“No temas, porque yo estoy contigo, no te inquietes, porque yo soy tu Dios; yo te fortalezco y te ayudo, yo te sostengo con mi mano victoriosa” (Isaías 41,10)

A continuación, una oración para los tiempos difíciles que pueden ayudarte a atravesar estas circunstancias especiales de tu vida.
Oración para tiempos difíciles

Mi Dios, Señor y Rey de mi vida, son muchas las dificultades y retos que se asoman en la ventana de mi vida, muchos sentimientos grises emergiendo desde las aflicciones que llevo y las cuales me cuesta contener.

Ven Señor, ayúdame con la fuerza de tu verdad, ilumína cada rincón de mi pensamiento y dale claridad a mis acciones para poder combatir en los momentos difíciles de mi vida.

Pongo todas mis ilusiones en Ti. Tú eres mi alegría verdadera, la esperanza guardada que aviva la fe y no me hace desfallecer.

Tú eres mi escudo, mi roca fuerte y salvadora, el eterno descanso de todos mis agobios. Quiero, en todo momento, sentirme protegido y amado a tu lado.

Ven y neutraliza todo mal, toda dificultad, toda situación o cosa difícil que esté turbando mi mente, mi corazón y mi alma

Tú eres el que Todo lo puede, eres el Dios de las bendiciones y ninguna situación, por muy complicada que sea, se escapa de tu control.

Cualquier cosa es posible para Ti. Nada se te resiste y nada es demasiado complejo difícil para Ti. Tú siempre sales al rescate de tus hijos en los momentos de mayor necesidad

Por eso, te invoco. Ven y toca mi corazón, Señor, hazlo fuerte y capaz para el combate. Te necesito, confío en Ti. Eres el amigo que no falla. Ven y transfórmame con el poder de tu amor y de tu misericordia

Entra a mi vida, toma control de mis preocupaciones, aleja de mí la melancolía y la tristeza, todo sentimiento de culpa y de enojo, de fracaso y depresión, fobias, miedos que no me dejan avanzar

Confío en que sólo Tú puedes llevarme en buena dirección y sacarme de estas circunstancias oscuras que rodean mi vida y me mantienen estancado en situaciones vacías y desesperantes.

Ven a mí, oh Padre de bondad, ven a mi hogar, ven a mi corazón. Tócame con la luz del Espíritu Santo y lléname de entendimiento y de consejo para que more en mí la paz y que toda inquietud y temor desaparezca.

Ven Señor, con tu poder renovador y como bálsamo sanador, alivia mis cargas y hazme nueva creatura en tu amor.

Todo mi ser ahora te alaba y te glorifica Señor, sabiéndome rescatado por Ti y sintiendo la poderosa presencia de tu compañía fiel.

Te entrego ahora mis problemas, estos tiempos difíciles, traumas, complejos y desalientos, para que vengas con tu luz, ilumines mis acciones y me hagas caminar hacia Ti, confiado y protegido.

Amén

¿Sabes cuál es la ciudad tres veces santa?

¿Sabes cuál es la ciudad tres veces santa?
Jerusalén en la historia y las fuentes sagradas del judaísmo, cristianismo e islam
“…os habéis acercado al monte de Sión y a la ciudad de Dios viviente, la Jerusalén celestial” Heb (12, 22)
Jerusalén es conocida como la ciudad tres veces santa. Judíos, cristianos y musulmanes reconocen en ella sus raíces. Podemos afirmar que Jerusalén es el cordón umbilical que une a los tres monoteísmos, ¿quieres saber por qué?

Como punto de partida,  nos centraremos en la presencia de Jerusalén en los textos sagrados de los tres grandes monoteísmos. Históricamente, no podemos obviar que Jerusalén es profusamente recogida en los textos sagrados de los tres monoteísmos.
Desde el siglo XIX AC, Jerusalén aparece ya como un centro de referencia para acadios (Urusalim) y egipcios (Urushamen). Mencionada por primera vez en la Biblia con el nombre de Salem (Gn 14,18) y Jebús (Jos. 10, 1-2 y Jue. 19, 10), aparecerá como capital del reino unido con el nombre de Sión (2 S ,4-9 1R 11,42) y del Reino Judá en tiempos del rey David (1 R 14,21; Sal 122).
Su hijo Salomón construirá en el Moria el primer Templo de dedicado a Yahvé (1R, 6 y 2Cr 3, 1-14). Alrededor de su destrucción por los ejércitos de Nabucodonosor en 587 AC (2R 25; Jer 21; Lam 1-5; Ez 11, 1-13; 16; 3, 21-22) y reconstrucción tras el exilio en 538 AC (Neh 2, 11-7, 4; Is 44, 26; 49, 8-50, 3; 52,1-12; 6; Ez 36; 48, 30-35; Zac 12-14; Tb 13, 10-18) se desarrollará la historia del pueblo de Israel como “pueblo elegido” por Dios.
Como recogen los textos bíblicos, Jerusalén será no sólo la capital del Reino de Israel y luego de Judá sino el centro religioso del mundo judío.
Hablar de Jerusalén para los cristianos es sin duda retomar su protagonismo del mundo judío. Identificada frecuentemente con Sion como lugar del Templo, es el escenario de la vida pública de Jesús y testigo de su muerte.
El Nuevo Testamento tendrá a Jerusalén como testigo privilegiado de la Presentación de Jesús (Lc 2, 21-38); las tentaciones (Mt 4, 5; Lc 4, ); la predicación (Mt 5,35; 16, 21; 20, 18-19; 23-37; Lc 10, 30; 13, 4,33-34; 21, 20-24, 24-47; Jn 4, 21) y la muerte (Mt 27, 51).
Tampoco podemos olvidar que Jerusalén es el centro de la primera comunidad cristiana (Hch 1, 4-8,1; 15, 1-29). Los primeros cristianos están estrechamente unidos al Templo (Hch 2, 46; 3, 1-26; 5, 20-26, 42; 21, 26-22) y juega un papel relevante en la actividad de Pablo (Hch 21, 17-23; Ap.)
Para los musulmanes en cambio, la ciudad de Jerusalén (Quds) es la tercera ciudad santa del Islam. Aunque no aparece expresamente mencionada en el Corán, sí que aparece recogida la entrada de los israelíes en la “tierra prometida” (2, 58; 7, 161).
Siguiendo un criterio histórico puede decirse que los pasajes referentes al “viaje nocturno” de Mahoma (isrāʼ) y su “ascensión al cielo” (miʿrāŷ) (17, 1) se narran de una forma muy breve y vaga.
La Sunna sí que precisa algo más los datos respecto al viaje nocturno y la ascensión del profeta. Aquí se identifica Jerusalén como la Casa de la Santidad (bayt al-maqdis). Algunos hadices atribuyen a Mahoma algunas sentencias asegurando que la peregrinación debe incluir las tres mezquitas: Meca, Medina y la “alejada” de Jerusalén.
Sin embargo, cotejando la fuente histórica, dicha alusión a la “mezquita alejada” no puede identificarse con la mezquita de al-aqṣā. Ésta junto con la cúpula de la roca fueron construidas tras la conquista de la ciudad por el califa omeya abd al-Malik (685-705). Erigidas en el centro de la explanada del Templo, sirvieron para desviar a los peregrinos musulmanes de Meca a Quds en tiempo de conflicto bélico.
A pesar de esta presencia silenciosa de Jerusalén en las fuentes sagradas, ésta marcó la orientación del rezo. Es decir, hasta poco después de la hégira en 622, los musulmanes de Medina oraban orientados a Jerusalén, ya que Ka’ba era aún un centro pagano ( https://es.aleteia.org/2017/07/04/por-que-la-kaba-es-el-centro-espiritual-del-mundo-islamico/ ). Poco después ya lo harían hacia Meca, algo que les facilitó también diferenciarse del mundo judío.
De modo breve, hemos podido repasar cómo la ciudad de Jerusalén está presente en la historia y las fuentes sagradas del judaísmo, cristianismo e islam. No sólo como lugar geográfico, sino como símbolo de tierra sagrada, de tierra elegida por Dios.

​La explicación del Ave María

La explicación del Ave María frase por frase que despierta tus sentidos

Hermosa reflexión sobre el Avemaría con la intención de que al pronunciar cada frase lo hagamos con sentido pleno.

 

El Señor es mi Luz y mi Salvación

 

Después de haber respondido a la pregunta ¿Cómo rezar bien el Avemaría? vamos a comentar el avemaría con la intención de que al pronunciar cada frase lo hagamos con pleno sentido.
En el año 1525 se encuentra ya el Avemaría en los catecismos populares, pero la fórmula definitiva tal y como nosotros la rezamos la fijó Pío V en 1568, con ocasión de la reforma litúrgica.
• Dios te salve
Imagínate cómo es la mirada de Dios sobre la mujer que Él creó y eligió para que fuera su madre: una mirada llena de amor, de predilección, de gozo y complacencia. Hasta donde te sea posible, cuando comiences el Avemaría apropia la mirada de Jesús sobre su Madre y salúdala con las palabras del Arcángel Gabriel en la anunciación (Lc. 1,28). Desde lo más profundo de tu corazón dile: “alégrate María”.
• María
Pronunciar el nombre de María te llena de amor y de confianza. María significa la amada del Señor, Señora, estrella del mar, la que orienta a los navegantes y los dirige a Cristo. San Alfonso María de Ligorio dice que es un “nombre cargado de divinas dulzuras” y Tomas de Kempis afirma que los demonios temen de tal manera a la Reina del cielo, que al oír su nombre, huyen de aquel que lo nombra como de fuego que los abrasara.
• Llena eres de gracia, el Señor es contigo
Porque Dios está con ella María está completamente impregnada de gracia, como una esponja bajo el agua. María está llena de la presencia de Dios y Dios es la fuente de la gracia. El poder del Altísimo la cubrió con su sombra (Lc 1,35), es decir, Dios descendió para habitar en ella.
María es “la morada de Dios entre los hombres” (Ap 21,3) Dios se da por completo a María, la colma de belleza, y ella, que desborda Gracia divina, la entrega a la humanidad.
• Bendita tú entre las mujeres
Isabel fue la primera en decirle a María: “Tú eres bendita entre todas las mujeres” (Lc 1,42) Es bendita porque Dios la eligió con amor eterno, porque es la madre de Dios, porque es madre y virgen, porque es inmaculada, porque fue llevada en cuerpo y alma a la gloria celeste.
• Y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús (cfr. Lc 1,42)
María es la viña fecunda que nos entrega el mejor de los frutos, el alimento que sacia. El fruto de su vientre es fruto del amor de Dios, de la maravillosa y fecunda colaboración entre el Espíritu Santo y esa pobre jovencita de Nazareth. A mí me ayuda mucho contemplar el icono de la “Madre del signo” que nos muestra a Jesús en el vientre de María en forma de Eucaristía: “el pan vivo, bajado del cielo. Si uno come de este pan, vivirá para siempre” (Jn 6, 51)
• Santa María, Madre de Dios
Comenzamos la segunda parte del avemaría exaltando su santidad y el gran motivo de su dignidad. La portadora de Dios es santa. Ella creyó en la Palabra del Señor y se entregó como la esclava del Señor, y gracias a eso el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros. Como madre alimentó a Jesús, lo protegió, lo educó. ¡Qué digna representante del género humano que le da a Dios todo el amor que su pequeñez es capaz de dar!
Nos duele escuchar: “Y los suyos no le recibieron” (Jn 1,11) pero María sí lo recibió y hoy nosotros, cultivando la vida de gracia, queremos recibirlo como lo hizo ella.
• Ruega por nosotros pecadores
Su maternidad espiritual se extiende a todas las generaciones, a todos los hermanos de Jesús, y ella ruega por nosotros, vela por nuestras necesidades. Como en las bodas de Caná va una y otra vez con Jesús y le dice: “No tienen vino”, y obtiene abundantes bienes para sus hijos. Ella protege con particular predilección a los más pequeños, a los indefensos, a los enfermos, a los que tienen heridas morales, a los pecadores. Vemos lo espléndida que es en los Santuarios Marianos: Guadalupe, Lourdes, Fátima, El Pilar, Loreto, Luján, Aparecida, La Vang, Medjugorje…
Santa María, Madre de Dios y Madre nuestra, me declaro pecador, necesito que desbordes sobre mí tu corazón misericordioso.
• Ahora
En el momento presente, en todo momento presente. Cuando todo va bien y cuando no, cuando estoy en gracia y cuando no, cuando me siento bien y cuando no, en la salud y en la enfermedad, en las alegrías y las tristezas, en la luz y en la oscuridad: siempre. El “ahora” abarca toda mi vida, porque el momento presente recoge el pasado, el presente y el futuro: todo lo pongo en tus manos. En el presente reparo por mi pasado, te ofrezco mi futuro, vivo según el Evangelio.
Decirle ruega ahora por mí, es decirle: te necesito siempre a mi lado María, siempre; no te separes de mí.
• Y en la hora de nuestra muerte
Así como estuviste junto a Jesús en la hora de su muerte (cf Jn 19, 27), así desde ahora te pido que cuando termine mi vida terrena estés conmigo. Si paso mis últimos días enfermo, quiero que como buena madre me acompañes de día y de noche. Al morir quiero tener un Rosario en la mano y sentir tu mejilla en mi frente, mientras me dices al oído: No tengas miedo, que no te aflija cosa alguna, ten confianza, ¿qué no estoy yo aquí que soy tu Madre?
Quiero que mis últimas palabras sean: “María, Jesús”, y que habiéndolas pronunciado me cargues en tus brazos y me pongas en los brazos del Padre. Quiero que tú me lleves con Jesús, y que al despertar allá en el cielo tenga mi cabeza reclinada sobre Su pecho, y estar sintiendo tus caricias por toda la eternidad.
• Amén
Es una palabra aramea (la lengua de Jesús) que significa fuerza, solidez, fidelidad, seguridad. Se usa para afirmar y confirmar. Decir Amén es decir que sí, que así es, que estamos de acuerdo y afirmamos con fuerza y seguridad lo que creemos. Decir amén al final del avemaría es decirle: “Sí, Madre, yo sé que cada vez que te dirijo esta oración tú trabajas mi corazón, me estás formando, me vas modelando poco a poco, me vas ayudando a crecer en las virtudes de la humildad, la pobreza, la caridad, la pureza, la prudencia, la generosidad, la misericordia…. Sí, Madre, hazlo con toda libertad, te lo suplico: amén.”
Padre Evaristo Sada, L.C. | Publicado originalmente en: La-Oracion.com

HIJOS FUERA DE CONTROL

HIJOS FUERA DE CONTROL

Goethe afirmaba: Si tratas a una persona como es, la deterioras; si la tratas como puede llegar a ser, la desarrollas.

Los padres de familia, con frecuencia describimos a nuestros hijos en base a sus errores. Especialmente en el período de la adolescencia, cuando ellos se muestran rebeldes y sistemáticamente nos retan; nosotros experimentamos que hemos fracasado, con cierto desaliento esperamos lo peor de ellos. Como padres, muchas veces nos desesperamos y comenzamos a comunicarnos con ellos en base a críticas.



Si te encuentras en una situación de impotencia, en la que no parece que tus hijos te escuchan y parece que cada vez la situación se pone peor, te invito a cambiar tu actitud y a esperar un resurgimiento de lo mejor que hay en el interior de tus hijos. Desde luego, esto implica sacrificio y crecimiento conjunto de padre y madre. Para enderezar el rumbo que están tomando tus adolescentes, enumeraré cuatro recomendaciones prácticas que propone, entre otras, el Doctor Isauro Blanco, experto en Educación:

a) Realiza actividades integradoras con tus hijos: De no ser así, estás enviando un mensaje desagradable a tu familia: “Los estoy soportando”. Se trata de que ellos sientan tu amor, tu interés positivo en sus personas. Evita estar corrigiéndolos todo el tiempo y procura un mayor lapso de convivencia a gusto, como jugar, conversar, ver películas juntos…

b) Recuerda que se enseña con el ejemplo: Práctica los valores que quieres que ellos aprendan. A los padres nos interesan las dos “R”: Respeto y Responsabilidad. Que ellos te sientan respetuosa, sin gritos, sin humillaciones, sin comparaciones, y que te encuentren responsable en todos tus compromisos. No puedes pedirles lo que no has modelado para ellos.

c) Mantén el buen humor: Procura hacer de tu hogar un sitio divertido y con actitud optimista. Provoca momentos de convivencia con risa.

d) Ten confianza en tus hijos: Visualiza su futuro en positivo y hazles ver lo que esperas de ellos. Menciónales que sabes que serán útiles a la Sociedad y que harán mucho bien a quienes les rodean. Que sientan que para ti son fuente de orgullo.

Sé que estarás pensando: “¿Cómo puedo decirles que siento orgullo de ellos cuando beben, fuman y desobedecen?” Considera que ellos están actuando de modo incorrecto, pero no por eso dejan de ser valiosos seres humanos. No identifiques su conducta con su persona. Debes ser sincero al expresarles que esperas lo mejor de ellos porque “sabes que son valiosos”, aunque hayan tomado algunas decisiones equivocadas. Exprésales tu amor, no tu desesperación.

 Si quieres que tus hijos mejoren, mejora tú. Ponte en las amorosas manos de Dios Padre, que te comprende y te asiste en estos períodos difíciles. Lo he dicho antes y lo subrayo ahora: “A los hijos se les educa de rodillas”. Los padres nos hemos olvidado del medio más poderoso para conseguir lo mejor de los nuestros: la Oración.

Lupita Venegas

PERMANECIERON FIELES HASTA LA MUERTE

PERMANECIERON FIELES HASTA
LA MUERTE


EN UNA MISMA FE Y EN UN MISMO ESPÍRITU

De la historia del martirio de los santos
Nicolás Pick
y compañeros, escrita por un contemporáneo

Después que los prisioneros fueron
sacados de la ciudad, se estuvo buscando un lugar apto para el suplicio, hasta
que llegaron al monasterio de Rugg, conocido con el nombre de Santa Isabel.
Había allí un local amplio, semejante a un granero, que
servía de depósito para hierba seca, que allí se precisaba
en abundancia. Había en este lugar dos vigas, una larga y otra
más corta, que parecieron a los soldados ser a propósito para
colgar de ellas a sus prisioneros.

Los condujeron a aquel granero, mientras
ellos, convencidos de que morirían por defender su fe católica,
mutuamente se confortaban en el espíritu y oraban al Señor con
fervor para que les ayudara en aquel trance definitivo. Cada uno, según
Dios le inspiraba, confortaba a los demás, animándose con la
esperanza de conquistar la retribución imperecedera y con la
posesión definitiva del reino de los cielos, exhortándose
también a soportar con valor cuantos suplicios les esperaban, sin perder
el ánimo y venciendo la muerte corporal. Después los despojaron
de sus vestidos y los dejaron totalmente desnudos.

El padre Guardián fue escogido el
primero para sufrir aquel horrendo suplicio. Abraza y besa a cada uno, y con
palabras graves les exhorta a que permanezcan fieles en la fe católica;
y que mueran con valentía por ella, manteniendo el espíritu y
amor de fraternidad que durante su vida les había unido en la vida
religiosa, permaneciendo fieles hasta la muerte en la misma fe y en el mismo
espíritu, sin perder en aquella hora final el amor que toda su vida les
había mantenido unidos; que tenían ya cercano el premio que Dios
les había prometido y por el que venían luchando toda su vida: la
corona eterna de la felicidad; que preparadas estaban estas coronas, pendientes
de posarse sobre sus cabezas; que por cobardía no las despreciaran en
aquel trance; finalmente, que siguieran su ejemplo con valor ante el
suplicio.

Diciendo estas palabras y otras parecidas,
con intrepidez sube las gradas del patíbulo; con rostro cargado de paz y
de cristiana alegría, avanza y no deja de pronunciar frases de aliento
hasta que su garganta queda atrapada por las cuerdas de la horca. Su cuerpo
pende en el aire. Y el vicario, padre Jerónimo, Ecio Nicasio y los dos
párrocos, Leonardo y Nicolás, se dedican a reafirmar a sus
compañeros, cumpliendo en aquel trance supremo su labor pastoral
definitiva.

Todos fueron colgados de la viga más
larga, excepto cuatro. Tres de éstos pendían en la viga
más corta; entre el padre Guardián y el hermano lego, fray
Cornelio, se hallaba Godofrido Duneo; el último en ser ahorcado fue
Jaime, premonstratense, que pendía de una escalera. Por lo demás,
los soldados, con gran sarcasmo, no a todos les colocaron las cuerdas en el
cuello, sino que a unos se las pusieron en la boca, a modo de mordaza; a otros,
en la barbilla; incluso algunos lazos eran flojos, para prolongar más el
suplicio, como el del venerable Nicasio, que, al clarear el nuevo día,
aún no había expirado, por habérsele prolongado la
respiración. Aquellos esbirros emplearon en tan horrendo crimen dos
largas horas, a partir de la media noche.

* * *

​SOBERBIA Y HUMILDAD

SOBERBIA Y HUMILDAD – por San Alfonso María de Ligorio


El soberbio es como un globo henchido de aire, que a sí mismo se considera como algo muy grande, aun cuando, en realidad, toda su grandeza se reduzca a un poco de viento, que, roto el globo, se desvanece súbitamente. Quien ama a Dios es verdaderamente humilde y no se engríe con sus cualidades personales, porque sabe que cuanto tiene, todo es don de Dios, y si algo tiene de sí es la nada y el pecado. Por consiguiente, cuanto más señaladas mercedes re­cibe de Dios, más se humilla, viéndose tan in­digno y tan favorecido por El.
Santa Teresa decía, hablando de las gracias especiales que Dios le había hecha: «Dios se las ha conmigo como se hace con una casa, que se la apuntala cuando amenaza ruina. Cuando el alma recibe la amorosa visita de Dios sintien­do en sí ardores extraordinarios de caridad, acompañados de lágrimas y de gran ternura de corazón, guárdese muy bien de creer que todo ello es recompensa y premio de sus buenas obras, humíllese entonces más y tenga por cierto que, si Dios la regala, es para que no le abandone. De lo contrario, si por tales mercedes se levan­tasen en el alma humos de vanidad, juzgándose más favorecida, porque es más fiel que las de­más en el servicio de Dios, esta falta de humil­dad sería suficiente para privarla de tales fa­vores. Para que se conserve la casa son necesarias dos cosas: los cimientos y el techo; los cimien­tos deben ser para nosotros la humildad, reco­nociendo que nada valemos ni nada podemos, y el techo, la divina protección, en la cual tan sólo hemos de confiar.»
Mientras más favorecidos nos veamos de Dios, más nos debemos humillar. Santa Teresa, cuan­do recibía una gracia especial, traía a la memo­ria sus pasadas culpas, y el Señor entonces la unía a sí con más estrecho lazo de amor, porque, cuando el alma se confiesa más indigna del fa­vor divino, tanto más la enriquece Dios de sus gracias. Tais, primero pecadora y luego Santa, se humillaba tanto ante Dios, que se creía in­digna hasta de nombrarlo, por lo que no se atre­vía a decir: Dios mío, sino que decía: Crea­dor mío, tened piedad de mí. Y escribe San Jerónimo que, debido a tal humildad, le pre­paraban en el cielo un magnífico trono. Igual­mente se lee en la vida de Santa Margari­ta de Cortona que, visitándola cierto día el Señor con mayores ternuras de amor que las acostumbradas, ella se puso a exclamar: «Pero ¿cómo, Señor, os habéis olvidado de lo que he sido? ¿Cómo me pagáis con tantas finezas las injurias que os he hecho?» Y Dios le respondió que, cuando el alma le ama y se arrepiente sinceramente de haberle ofendido, El se olvida de todas las ofensas recibidas, como había dicho por Ezequiel: Si el impío se convierte de todos sus pecados que cometió y observa todos mis pre­ceptos…. ninguno de los pecados que cometió le será recordado Y en prueba de ello la hizo ver el trono que le tenía aparejado en el cielo, rodeado de serafines. ¡Ojalá llegáramos a com­prender el valor de la humildad! Un acto de hu­mildad vale más que la conquista de todas las riquezas del mundo.
Decía Santa Teresa: «Vuestro entender, hijas, si estáis aprovechadas, será en si entendiere cada una es la más ruin de todas., y esto que se en­tienda en sus obras que lo conoce así»; así lo hacía la Santa: y así lo hacían todos los santos. San Francisco de Asís, Santa María Magdale­na de Pazzi y el resto de los santos se tenían por los mayores pecadores del mundo, y se ex­trañaban de que la tierra los sostuviese y no se abriera para tragarlos, y esto lo decían de todas veras. Hallándose próximo a la muerte el Beato Juan de Ávila, que vivió desde pequeñito vida santa, acercóse a él un sacerdote para asistirlo y le sugería cosas muy elevadas y sublimes, tra­tándolo como a gran siervo de Dios y persona docta como era; pero el P. Ávila exclamó: «Ruégole, padre, me asista como a criminal conde­nado a muerte, pues no soy otra cosa.» Tal es el concepto que en vida y en muerte tienen de sí los santos.
Así debemos obrar también nosotros si que­remos salvarnos y conservar la gracia de Dios hasta la muerte, poniendo en El solamente nues­tra confianza. El soberbio fíase de sus fuerzas, y por eso cae; pero el humilde, porque en solo Dios confía, aunque le asalten las más vehemen­tes tentaciones, mantiénese firme y no sucumbe, diciendo: Para todo siento fuerzas en aquel que me conforta. El demonio una vez nos tienta de presunción, otra de desconfianza; cuando nos as­gura que no hemos de temer las caídas, enton­ces es cuando hemos de temer, porque, si el Se­ñor dejara un solo instante de socorrernos con su gracia, entonces es cuando estaríamos perdi­dos. Y cuando nos tiente de desesperación, po­niendo los ojos en Dios, hemos de decirle: A ti, Señor, me acojo; no quede para siempre confundi­do ni privado de vuestra gracia. Estos actos de desconfianza en nosotros mismos y de con­fianza en Dios hemos de ejercitarlos hasta el pos­trer instante de nuestra vida, rogando siempre al Señor que nos dé la santa humildad.
Mas para ser humilde no basta sentir baja­mente de sí y tenerse en poco y por hombres miserables; el verdadero humilde, dice Tomás de KempisAquino que, cuando uno se ve despreciado., si se resien­te, por más milagros que haga., téngase por cier­to que anda muy lejos todavía de la perfección. La divina Madre ordenó a San Ignacio que ins­truyese en la humildad a Santa María Magda­lena de Pazzi, y el Santo le dijo: «La humildad consiste en gozarse de cuanto redunda en nues­tro propio desprecio.» Nótese que dice gozarse, porque., aun cuando la parte inferior se resista cuando nos desprecian, por lo menos en espíri­tu debemos alegrarnos.
Y ¿cómo es posible que el alma que ama a Jesucristo no se goce en los desprecios, viendo a su Dios aguantando las bofetadas y salivas que en su rostro recibió durante su pasión? Entonces escupieron en su rostro y le dieron de puñadas, y otros le abofetearon. Al considerar esto, ¿có­mo podrá dejar de amar los desprecios? Con este fin quiso nuestro Redentor que fuese expuesta en nuestros altares su imagen, no ya en forma gloriosa, sino crucificada, para que tuviésemos siempre ante los ojos sus desprecios, ante los cuales los santos se gloriaban viéndose despre­ciados en esta tierra. Esta fue la petición que San Juan de la Cruz dirigió a Jesucristo cuando se le apareció con la cruz a cuestas: «Señor, pa­decer y ser despreciado por vos.» Viéndote a ti, Señor, despreciado, por amor mío, no te pido más que padecer y ser despreciado por tu amor.
Decía San Francisco de Sales que «el soportar los oprobios es la piedra de toque de la humil­dad y de la verdadera virtud». ¿Qué decir de una persona que pasa por espiritual, hace ora­ción, comulga frecuentemente, ayuna y se mor­tifica, y, a vuelta de todo eso, no puede sopor­tar una afrenta ni una palabrilla punzante? Que es una caña hueca, vacía de humildad y de vir­tud. Y ¿qué sabrá hacer el alma amante de Je­sucristo si no sabe afrontar una afrenta por el amor de quien tantas afrontó por ella? En la Imitación de Cristo escribió Kempis: «Pues tanto horror tienes a las humillaciones, señal es de que no estás muerto al mundo, ni eres hu­milde, ni tienes a Dios ante los ojos. Quien no tiene siempre ante la vista a Dios, a la menor palabra de censura se turba.» No tienes valor para sufrir por Dios bofetadas y heridas; so­porta al menos cualquier palabrilla.
¡Qué admiración y escándalo no causa la per­sona que comulga frecuentemente y luego se turba e irrita por una palabra despectiva! Por el contrario, ¡cómo edifica el alma que a los desprecios responde con palabras bondadosas, para aplacar al ofensor, o no responde ni se lamenta con los demás, sino que permanece con rostro serena, sin rastro de amargura! Dice San Juan Crisóstomo que el humilde es útil para sí y para los demás, por el buen ejemplo que les da de mansedumbre en los desprecios.
Tomás de Kempis, volviendo sobre esta ma­teria, indica muchas ocasiones en las cuales de­bemos humillamos. «Lo que dicen los otros —es­cribe— será oído; lo que dices tú será contado por nada; pedirán los otros, y recibirás; pedi­rás tú, y no conseguirás. Los demás serán en­salzados en boca de los hombres, y de ti nadie dirá nada; a los otros se encomendará esto o aquello, y a ti no se te tendrá por útil para nada. Por estas pruebas hace Dios pasar a sus siervos, para ver hasta dónde llega el renuncia­miento propio y la confianza en El. Por eso gemirá a las veces la naturaleza, y no hará poco si sufriere callando.»
«Humilde es de verdad —decía Santa Juana de Chantal— quien, viéndose humillado, se hu­milla más.» Y, en efecto, el verdadero humilde no juzga ser lo debidamente humillado como me­rece. A los que esto hacen, llámalos Jesucristo bienaventurados, y no a quienes el mundo estima, honra y alaba por nobles, doctos o poderosos; para los maldecidos, perseguidos y calumniados del mundo, para quienes todo lo sufren paciente­mente, está reservada gran recompensa en los cielos.
De especial manera hemos de practicar la hu­mildad cuando nuestros superiores u otro cual­quiera nos corrigen de un defecto. Personas hay que se parecen a los erizos: mientras no se les toca, parecen apacibles y mansos; pero, no bien el superior o el amigo les corrigen de algún defecto, enseñan al instante todas sus púas, responden destempladamente, o que no es cierto o que han tenido sus razones para obrar de aque­lla manera, por lo que no haya para qué amonestarles de aquella forma; en una palabra, mi­ran como a enemigo a quien les reprende, imitando a quienes se irritan contra el cirujano porque les hace sufrir al curarles la llaga. «Esto es airarse contra quien le hace la cura», dice San Bernardo. El varón santo y humilde, dice San Juan Crisóstomo, cuando le corrigen, llora el error cometido, al paso que el soberbio llora también, pero llora porque aparece su defecto; por eso pierde la serenidad y por eso responde y se revuelve contra el que le amonesta. He aquí la excelente regla de conducta que dio San Feli­pe Neri para cuando uno se vea acusado: «El que verdaderamente quiere hacerse santo-—decía— jamás debe excusarse, aun cuando sea falsa la inculpación que se le hiciere.» Solamen­te esta regla padece una excepción, y es cuan­do la defensa se juzga necesaria para atajar el escándalo. ¡Qué de méritos atesora ante Dios el alma que es reprendida y, aun cuando sea in­justamente, guarda silencio y no se defiende! «Más levanta una cosa de éstas a las veces—de­cía Santa Teresa—que diez sermones…, por­que se comienza a ganar libertad y no se da más que digan mal que bien, antes parece es nego­cio ajeno.»

​DE LA FIESTA DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD

DE LA FIESTA DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD Tomado del Catecismo Mayor de San Pío X


105. ¿Cuándo celebra la Iglesia la fiesta de la Santísima Trinidad? – La Iglesia honra a la Santísima Trinidad todos los días del año, y principalmente los domingos; pero le hace una fiesta particular el primer domingo después de Pentecostés.
106. ¿Por qué el primer domingo después de Pentecostés celebra la Iglesia esta fiesta particular de la Santísima Trinidad? – El primer domingo después de Pentecostés celebra la Iglesia esta fiesta. particular de la Santísima Trinidad, para darnos a entender que el fin de los misterios de Jesucristo y de la venida del Espíritu Santo ha sido llevarnos al conocimiento de la Santísima Trinidad y a su adoración en espíritu y verdad.
107. ¿Qué quiere decir Santísima TRINIDAD? – Santísima Trinidad quiere decir: Dios uno en tres personas realmente distintas: Padre, Hijo y Espíritu Santo.
108. Siendo Dios espíritu purísimo, ¿por qué se representa la Santísima Trinidad en forma visible? – Dios es espíritu purísimo; pero las tres Personas divinas se representan bajo ciertas imágenes para darnos a conocer algunas propiedades o acciones que se les atribuyen a la manera con que algunas veces han aparecido.
109. ¿Por qué Dios Padre se representa en forma de anciano? – Dios Padre se representa en forma de anciano para significar la eternidad divina y porque Él es la primera Persona de la Santísima Trinidad y el principio de las otras dos Personas.
110. ¿Por qué el Hijo de Dios se representa en forma de hombre? – El Hijo de Dios se representa en forma de hombre porque es también verdadero hombre, por haber tomado la naturaleza humana por nuestra salvación.
111. ¿Por qué el Espíritu Santo se representa en forma de paloma? – El Espíritu Santo se representa en forma de paloma porque en esta forma bajó sobre Jesucristo, cuando fue bautizado por San Juan.
112. ¿Qué hemos de hacer en la fiesta de la Santísima Trinidad? – En la fiesta de la Santísima Trinidad hemos de hacer cinco cosas: 1ª, adorar el misterio de Dios uno y trino; 2ª, dar gracias a la Santísima Trinidad por todos los beneficios temporales y espirituales que de Ella recibimos; 3ª, consagrarnos totalmente a Dios y rendirnos del todo a su divina Providencia; 4ª, pensar que por el Bautismo entramos en la Iglesia y fuimos hechos miembros de Jesucristo por la invocación y virtud del nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo; 5ª, determinarnos a hacer siempre con devoción la señal de la Cruz, que expresa este misterio, y a rezar con viva fe e intención de glorificar a la Santísima Trinidad aquellas palabras que tan a menudo repite la Iglesia: Gloria sea al Padre y al Hijo y al Espíritu. Santo.

​NOVENA A SAN PEREGRINO, PATRÓN DE LOS ENFERMOS DE CÁNCER. Fiesta: 1 de mayo

NOVENA A SAN PEREGRINO, PATRÓN DE LOS ENFERMOS DE CÁNCER. Fiesta: 1 de mayo

ORACIONES INICIALES
Invocación al Espíritu Santo: Ven oh Santo Espíritu, llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el fuego de tu divino amor. Envía vuestro Espíritu y serán creadas todas las cosas. Y se renovará la faz de la tierra.
Oración: Oh Dios que os habéis dignado instruir los corazones de vuestros fieles con las luces del Espíritu Santo, os pedimos que por este mismo Espíritu sepamos obrar rectamente, y nos alegremos con su celestial consuelo, por Jesucristo Nuestro Señor, Amén.
Oración preparatoria. Señor mío Jesucristo que deseas que San Peregrino sea invocado como Patrón de aquellos que sufren de cáncer y úlceras y a quienes prometes curar por su intercesión. Os doy gracias Señor, por vuestra compasión para la humanidad doliente y por concedernos vuestra misericordia por intercesión de vuestro siervo San Peregrino. Concédenos que sus ruegos ayuden a tantas almas que sufren afligidas en sus cuerpos el terrible mal del cáncer o de úlceras y os encomiendo en especial (aquí se nombra por quien o quienes se reza en particular esta novena).

 

Benignamente dígnate Señor escuchar las súplicas de San Peregrino, así como las de Vuestra Santísima Madre, Salud de los enfermos, en favor de aquellos que encomendamos a la compasión y amor de vuestro Sacratísimo Corazón. Dadles paciencia para sufrir su aflicción y resignación a vuestra divina voluntad. Dadles el consuelo que necesitan, especialmente la curación que tanto anhelan, si es vuestra santa voluntad. Concedednos que todos adoremos e imitemos tus sagrados dolores con verdadero amor para que podarnos merecer un día la recompensa eterna de estar con Vos en la gloria que vives y reinas con el Padre en unidad del Espíritu Santo por los siglos de los siglos, Amén.    
Rezar a continuación la oración del día que corresponda: 
DÍA PRIMERO [Ir al principio de esta página]
Oh glorioso San Peregrino, perfecto modelo de virtud, tú que tan prontamente respondiste al divino llamamiento dejando honores, comodidades y riquezas de este mundo, cuando postrado ante una imagen de María Santísima en la Catedral de Forlí implorabas su poderosa intercesión y fuiste llamado por Ella para que fueras su Siervo, obtenme, te lo suplico, que corresponda prontamente a todas las inspiraciones divinas, que desprendido de todos los bienes y placeres de este mundo, esté siempre listo a cumplir su divina voluntad. Amén. Concluir con las oraciones finales.
__________
DÍA SEGUNDO 
Oh venturoso San Peregrino que por vuestra prontitud y fervor en responder el divino llamamiento mereciste recibir un ángel como guía en vuestro camino a Siena cuando ibais a rogar ser admitido entre los Siervos de María; obtenme, te lo suplico, que yo sea asistido por mi buen ángel en todos mis trabajos y sea iluminado, guiado y dirigido por él en mi camino a la vida eterna. Amén. Concluir con las oraciones finales.
__________
DÍA TERCERO 
Que acepto al cielo, ¡oh glorioso San Peregrino! fue el sacrificio que hicisteis de vuestra alma y cuerpo a Dios, abrazando la pobreza evangélica en la vida religiosa, renunciando vuestra propia voluntad y los placeres sensibles. Dios se dignó demostraros cuán aceptado había sido este renunciamiento vuestro cuando recibiendo la sagrada librea de Siervo de María milagrosamente se vio sobre vuestra cabeza una bola de fuego, emblema de eminente santidad con que brillaríais en la Iglesia de Jesucristo. Obtenme, os lo ruego, ¡oh gran santo! participar de este santo fuego, que consuma en mí todo afecto terrenal para que yo pueda desear y buscar sólo el amor de mi Dios. Amén. Concluir con las oraciones finales.
__________
DÍA CUARTO 
¡Oh San Peregrino! fiel Siervo de María, cuán generosamente perseveraste en el verdadero camino de la virtud y de la santidad. Constante en la oración, rígido en el ayuno y abstinencia, austero para domeñar tu cuerpo, fuiste para tus hermanos ejemplo viviente de penitencia. Arrepentido una vez por todas de los pecados de tu juventud, aborreciste el pecado mereciendo vivir siempre puro hasta el fin de tus días en la tierra. Pueda yo imitarte, ¡oh glorioso santo! y sinceramente arrepentido de mis graves pecados, obtenme por tu intercesión, de mi Dios misericordia y perdón y la gracia de no perecer al imperio de mis bajas pasiones; que, constante en mis resoluciones, sirva siempre a mi Dios para continuar fiel hasta la muerte y merecer la corona de la vida eterna. Amén. Concluir con las oraciones finales.
__________
DÍA QUINTO 
Humilde San Peregrino, grande en verdad fueron tus méritos cumpliendo rigurosamente los más serviles deberes para con tus hermanos. No habríais llegado a la dignidad sacerdotal si no hubierais tenido que cumplir, por el voto de obediencia, la orden de tus superiores. Obtenme, te lo suplico, verdadera humildad de corazón para que libre de los honores y placeres del mundo, mi vida pueda esconderse con Cristo en Dios y sea así digna de su gracia y gloria en el Cielo. Amén. Concluir con las oraciones finales.
__________
DÍA SEXTO
¡Oh San Peregrino! cuya paciencia fue tan admirable que sufriste, sin murmurar jamás, las contradicciones e insultos de los hombres, y no contento con tus rigurosas penitencias, pedíais al Señor mayores sufrimientos que soportaste en silencio: el agudo dolor de una úlcera incurable dada por Dios como respuesta a tus muchas oraciones y peticiones por sufrimientos. ¡Cuán amorosamente nuestro Creador recompensó tu fe y largos sufrimientos, cuando en milagro, como jamás se había oído, el curó esa cruel úlcera tocándola con su divina mano! Otórgamelo te lo suplico, que yo también practique la paciencia y mortifique mis sentidos como expiación por mis pecados y así pueda participar de aquellos consuelos que vos ya gozáis en el paraíso eterno. Amén. Concluir con las oraciones finales.
__________
DÍA SÉPTIMO
Oh bendito apóstol San Peregrino, lleno de celo por la conversión de los pecadores e incansable predicador de la palabra divina, vos que llevasteis tantas almas al camino de la penitencia promoviendo la gloria y honor de Dios en todo el mundo y que el Señor se dignó confirmar con estupendos milagros. Obtenme, te lo suplico, que no contento con trabajar para mi propia salvación, pueda también hacerlo para la santificación de otras almas por medio del buen ejemplo, constante oración, buenos consejos y apostolado incansable. Qué feliz fuera si yo pudiera extender la gloria de Dios en la tierra y así tener mi parte con vos y todos los santos en la eterna gloria. Amén. Concluir con las oraciones finales.
__________
DÍA OCTAVO
Oh Dios que diste a San Peregrino un ángel por compañero, a María Santísima por Maestra y a Jesús por médico de su terrible enfermedad, otórganos, te lo pedimos, por los méritos de San Peregrino, que amemos ardientemente aquí en la tierra a nuestro ángel custodio, a nuestra Madre Inmaculada y a nuestro Divino Salvador para en el Cielo bendecirlos por toda la eternidad. Te lo suplicamos por los méritos de Jesucristo Señor nuestro. Amén. Concluir con las oraciones finales.
__________
DÍA NOVENO 
Oh Dios Todopoderoso, benigno escucha las plegarias que te elevamos en honor de San Peregrino, vuestro amante siervo y patrón de los que padecen de cáncer, para que nosotros, que no podemos confiar en nuestros propios méritos, podamos recibir tu misericordioso auxilio en nuestras necesidades por la intercesión de tu Siervo cuya vida fue tan entregada a Vos. Te pedimos esta gracia por Jesucristo Nuestro Señor. Amén. Concluir con las oraciones finales.

    
ORACIONES FINALES
Oración a Nuestra Madre Dolorosa. Oh mi muy amada Madre María, Madre de los Dolores, miradme, soy vuestro hijo, postrado en oración a vuestros pies. He venido a suplicarte este favor especial por intercesión de vuestro fiel Siervo San Peregrino. (Se hace la petición).
Oh Madre Dolorosa, te ruego presentes mi petición a vuestro Divino Hijo. Si vos intercedéis por mí no la rechazará. Yo sé, mi buena Madre, que Vos deseáis que yo acepte en todo la voluntad de Dios. Por esto con confidencia de hijo me abandono a la santa voluntad de Dios. Si lo que pido no conviene me sea concedido, hazme digno de recibir aquello que sea de mayor beneficio a mi alma. Dulce Madre Dolorosa, yo os amo, yo pongo toda mi confianza en Vos, pues vuestros ruegos ante Dios son muy poderosos. Por la mayor gloria de Dios, en nombre de Cristo y por intercesión de San Peregrino, a quien Vos llevasteis a la santidad, oídme y concededme lo que os pido. Amén.
 
Oración a San Peregrino. Oh San Peregrino, a quien la Santa Madre Iglesia ha declarado Patrón de aquellos que sufren de cáncer y úlceras, vengo con gran confianza para que me ayudes en la presente enfermedad (se nombra). Mira que afligido en el cuerpo y en el alma ya mi valor comienza a decaer y la impaciencia y la tristeza me oprimen, por eso te ruego intercedas por mí Buen San Peregrino, pídele a Dios me alivie de esta enfermedad si es su Santa Voluntad. Aboga ante la Santísima Virgen de los Dolores, a quien vos amasteis tan tiernamente y en unión de quien sufristeis los dolores del cáncer, para que ella me ayude con su poderosa súplica y dulce consuelo.
Mas, si es la voluntad de Dios que yo sufra esta enfermedad, obtenme valor y fortaleza para aceptar con resignación y paciencia todas estas pruebas de la amorosa mano de Dios. Puedan estos sufrimientos llevarme a una vida mejor y me permitan expian mis pecados y los pecados del mundo.
San Peregrino, ayudame a imitante en tu sufrimiento, a unirme a Jesús Crucificado y a su Madre Dolorosa y a ofrecer mis penas y dolores a Dios con todo el amor de mi corazón para su gloria y la salvación de las almas, especialmente de la mía. Amén.

8 DATOS POCO CONOCIDOS SOBRE SAN JOSÉ

*8 DATOS POCO CONOCIDOS SOBRE SAN JOSÉ, PATRONO DE LOS TRABAJADORES*

*El 1 de mayo es el Día Mundial de Trabajo que coincide con la fiesta de San José Obrero, patrono de los trabajadores y padre adoptivo de nuestro Señor Jesucristo. En la siguiente lista se presentan 8 datos que quizá no conozca acerca de San José:*
*1) No hay palabras suyas en las Sagradas Escrituras:* 

¡Él protegió a la Inmaculada Madre de Dios y ayudó a criar al Señor del Universo! Sin embargo, no hay ninguna cita de él en los Evangelios. Más bien, fue un silencioso y humilde servidor de Dios que desempeñó su rol cabalmente.
*2) Fue muy poco mencionado en el Nuevo Testamento:* 

San José se menciona en Mateo, Lucas, una vez en Juan (alguien llama a Jesús “el hijo de José”) y eso es todo. Él no es mencionado en Marcos o en el resto del Nuevo Testamento.
*3) Su salida de la historia de los Evangelios no es explicada en la Biblia:* 

Es una figura importante en los relatos de la Natividad del Señor en Mateo y Lucas, y es incluido en los pasajes que relatan el momento en que Jesús se perdió a los 12 años y fue encontrado en el templo. Pero eso es lo último que oímos de él. María aparece varias veces durante el ministerio de Jesús, pero José se fue sin dejar rastro. Entonces, ¿qué le pasó? Varias tradiciones explican esta diferencia diciendo que José murió alrededor del cumpleaños número 20 de Jesús.
*4) ¿Viudo y anciano?:* 

La Escritura no nos dice la edad de San José cuando se casó con María o sobre su vida anterior. Sin embargo, por mucho tiempo se le representó como un hombre de edad avanzada, aparentemente basándose en un texto del llamado protoevangelio de Santiago, un evangelio apócrifo del que se desprende que San José habría estado casado anteriormente, tuvo hijos de ese matrimonio y quedó viudo. Según esa tradición San José sabía que María había hecho voto de virginidad y fue elegido para casarse con ella para protegerla, en parte porque era viejo y no estaría interesado en tener una nueva familia. Esta idea fue rebatida a lo largo de la historia por grandes santos como San Agustín.
*5) Su veneración se remonta al menos al siglo IX:* 

Uno de los primeros títulos que utilizaron para honrarlo fue “nutritor Domini”, que significa “guardián del Señor”.
*6) Tiene dos celebraciones:* 

La solemnidad de San José es el 19 de marzo y la fiesta de San José obrero (Día Internacional del trabajo) es el 1 de mayo. También está incluido en la Fiesta de la Sagrada Familia (30 de diciembre) y sin duda forma parte de la historia de la Navidad.
*7) Tiene múltiples “patronazgos”:* 

Es el patrón de la Iglesia Universal, la buena muerte, las familias, los padres, las mujeres embarazadas, viajeros, inmigrantes, artesanos, ingenieros y trabajadores. Es también el patrón de las Américas, Canadá, China, Croacia, México, Corea, Austria, Bélgica, Perú, Filipinas y Vietnam.
*8) La ‘Josefología’:* 

Entre las subdisciplinas de la teología, son conocidas la cristología y mariología. Pero, ¿sabías que también existe la Josefología?

San José ha sido una figura de interés teológico durante siglos. Sin embargo, a partir del siglo XX algunas personas empezaron a recoger opiniones de la Iglesia acerca de él y lo convirtieron en una subdisciplina. 

En la década de 1950, se abrieron tres centros dedicados al estudio de San José: en España, Italia y Canadá.