​“Pidan y Dios les dará.” (Mateo 7, 7)

“Pidan y Dios les dará.” (Mateo 7, 7)


¡Qué magnífica promesa! Jesús nos dice en forma inequívoca que Dios nos concederá cualquier cosa que le pidamos en oración, si lo hacemos con fe e insistencia. Dios es sumamente generoso y está constantemente dando sin límite; pero al mismo tiempo, quiere que aprendamos a pedir, buscar y llamar a la puerta. ¿Por qué? ¿Será porque le gusta vernos luchar para conseguir su gracia? ¡No, en absoluto! Es porque sabe que en el proceso de pedir con persistencia y confianza, aprendemos a derribar las barreras de la incredulidad, la desconfianza y el desánimo.
Cuando tú le pides algo a Dios, ¿lo haces con persistencia o pronto te das por vencido? ¿Te parece que Dios no ha contestado tus oraciones? Es normal pensar así; a todos nos parece que a veces Dios no nos responde con la rapidez o claridad que quisiéramos. Pero cuando una respuesta se demora en llegar, hemos de recordar que Dios ve hasta la eternidad; nosotros apenas vemos algo del aquí y ahora.
Todo padre o madre sabe que para la formación del carácter de sus hijos es útil que ellos aprendan a resolver sus propias dificultades reconociendo qué es lo que conviene y lo que necesitan hacer. También es cierto que nuestro Padre celestial no desea “mimarnos”, dándonos bienes demasiado pronto ni otorgándonos cosas que a la larga nos resultarán perjudiciales.
Tomemos en serio lo que Jesús nos dice. Si perseveramos, Dios contestará todas nuestras peticiones, con respuestas que a veces son sutiles o que se van revelando a través del tiempo; o bien, pueden ser inesperadas y presentarse de repente. Pero de cualquier manera que lleguen las respuestas, hemos de tener la seguridad de que podemos presentarle nuestras necesidades al Señor y él nos responderá como un Padre que nos ama; es decir, dándonos aquello que realmente nos ayude a crecer más espiritualmente.
Lo que más quiere nuestro Padre es nuestra salvación. Por eso, de lo que podemos estar seguros es que, sea lo sea que Dios decida concedernos, sus bendiciones serán muy superiores a cualquier cosa que hayamos pedido o imaginado.
“Padre eterno, que siempre colmas a tus hijos de grandes bendiciones, sabemos que estás dispuesto a darnos todo lo que realmente necesitamos en esta vida. Que toda la familia de tu Pueblo te dé gracias y te alabe ahora y por siempre. Amén.”

P Carlos G Rosales

​MEDITACIONES PARA LA CUARESMA: SÁBADO DESPUÉS DE CENIZA  

MEDITACIONES PARA LA CUARESMA: SÁBADO DESPUÉS DE CENIZA  

Tomado de “Meditaciones para todos los días del año – Para uso del clero y de los fieles” del Rev. Padre Andrés Hamon, cura de San Sulpicio


RESUMEN PARA LA VÍSPERA EN LA NOCHE

Meditaremos mañana: 1° En la santidad del tiempo de Cuaresma; 2° En los medios de santificar este tiempo.

    

—Tomaremos en seguida la resolución: 1º De guardar mejor nuestro corazón y nuestros sentidos contra el pecado y la disipación; 2° De dedicarnos en este tiempo a la reforma del defecto que sea más importante corregir en nosotros. Nuestro ramillete espiritual serán las palabras de San Pablo: “Llegado es el tiempo favorable, llegado es el día de la salvación”.

    

MEDITACIÓN DE LA MAÑANA

      

Transportémonos en espíritu al desierto, donde Jesús pasa cuarenta días y cuarenta noches. Contemplémosle abismado delante de la majestad de Dios, su Padre, postrado de rodillas, a menudo con su rostro en tierra, derramando su alma, ya en adoraciones, homenajes y acciones de gracias, ya en súplicas, para obtener de su Padre misericordia en favor de los pobres pecadores y agregando a sus súplicas, hechas con lágrimas en los ojos, una mortificación incomparable, pues en estos cuarenta días no bebe ni come, no tiene otra cama que las rocas y la tierra desnuda, ni otro abrigo que la bóveda celeste. Rindámosle en este estado nuestros homenajes de adoración, de admiración, de reconocimiento y de amor.

     

PUNTO PRIMERO – SANTIFICACIÓN DEL TIEMPO DE CUARESMA

Desde luego, Nuestro Señor nos lo enseña con su ejemplo. Aunque su vida fue siempre eminentemente santa, le da durante estos cuarenta días un carácter exterior de santidad completamente especial. 1° PASA SUS DÍAS EN RETIRO; en lo cual quiere decirnos que pasemos nosotros un santo recogimiento, condición necesaria para oír a Dios en el fondo del corazón, estudiarle y conocerle, amarle y gozarle; y al mismo tiempo, con un espíritu de reflexión, condición no menos necesaria para conocernos a nosotros mismos y reformarnos; 2º PASA ESTE TIEMPO EN ORACIÓN, para decirnos que debemos ser más fieles en nuestros ejercicios de piedad y orar más y con más fervor; 3° SE SOMETE EN ESTE TIEMPO A LA MORTIFICACIÓN MÁS RIGUROSA, para hacernos comprender que es necesario, durante la Cuaresma, morir a la sensualidad y a los goces y placeres, aceptar las privaciones impuestas por la Iglesia y hacer verdadera penitencia. De esta suerte Nuestro Señor con su ejemplo nos enseña la santidad del tiempo de Cuaresma; y esta enseñanza del Salvador está confirmada con la de la Iglesia. Pues ¿por qué esas predicaciones más frecuentes, esos ejercicios religiosos más numerosos? ¿Por qué esas privaciones obligatorias, sino para decirnos que es necesario santificar esos días por la penitencia? ¡Oh! ¡Bendita sea la Iglesia por esta enseñanza! En el transcurso de la vida olvidamos tan fácilmente la penitencia, que tenemos gran necesidad de que cada año se nos hable de ella, porque nos es indispensable, sea para expiar nuestros pecados, sea para evitar las recaídas, a las cuales nuestra debilidad nos lleva infaliblemente. A estas enseñanzas sobre la obligación de pasar santamente la santa Cuaresma, añádese una razón poderosa, sacada de los grandes misterios de la pasión y resurrección del Salvador, para los cuales la Cuaresma sirve de preparación, pues el fruto de estos misterios debe ser la muerte a nosotros mismos y una vida nueva toda en Dios y por Dios; estos misterios sólo producirán estos frutos en nosotros, si la Cuaresma es verdaderamente santa. Recibiremos la abundancia de gracias agregadas a su celebración, si llegamos bien dispuestos al fin de la santa Cuaresma; pero, por el contrario, no tendrá esto lugar, si tenemos la desgracia de pasar días tan santos en la disipación y la irreflexión, en la cobardía y la tibieza. Comprendamos bien la santidad de este tiempo y la necesidad de pasarlo mejor, si cabe, que los tiempos ordinarios del año.

       

PUNTO SEGUNDO – MEDIOS DE SANTIFICAR LA CUARESMA

1° Es necesario dedicarnos más a la perfección de nuestras acciones ordinarias durante estos santos días, hacer mejor nuestra oración y demás ejercicios espirituales, emplear mejor nuestro tiempo y vigilar más nuestras palabras; dar a cada una de nuestras acciones una perfección mayor y ofrecérselas a Dios en unión de la penitencia de Jesús en el desierto, en expiación de nuestros pecados y de los pecados de todo el mundo.

    

2º Es necesario ser puntual en el ayuno y abstinencia que prescribe la Iglesia, o si no se puede o se ha obtenido dispensa, es necesario suplirlos por la mortificación interior, haciendo ayunar la voluntad por el espíritu de abstinencia y de privación; el carácter, por una suavidad siempre igual; el paladar, por la privación de ciertas sensualidades de ninguna manera necesarias; los ojos, por la modestia de las miradas; todo el cuerpo, por la modestia de la postura y del andar; del interior, en fin, por la supresión de pensamientos inútiles, imaginaciones vanas, deseos desordenados por los cuales el corazón se deja llevar, si no se le sujeta, Estas mortificaciones no hacen mal ni a la cabeza ni al pecho, y hacen gran bien al alma.

   

3° Es necesario sobrellevar de buena gana las cruces que Dios nos envía, como las enfermedades, el soportar los caracteres, defectos y voluntades contrarias.

    

4° En fin, nos es necesario determinar un defecto especial que trataremos de reformar durante la Cuaresma. Este es, dice San Crisóstomo, el mejor de todos los ayunos, porque sus frutos son durables, no solamente por todo el año, sino hasta la eternidad. ¿Estamos bien resueltos a abrazar estos diversos géneros de mortificación? Tengamos valor para decidirnos.

​LA CENIZA

LA CENIZA Tomado del libro “La Flor de la Liturgia” del Rev. Padre Andrés Azcárate, O.S.B.  Seguido por “O Sol Salutis, Intimis”, himno de Laudes para el Tiempo de Cuaresma. 


 La ceniza es símbolo de la caducidad de la vida y de todo lo material, y, por lo mismo, de dolor, de penitencia, de arrepentimiento, de gran aflicción. En la Biblia la expresión “cubrirse de ceniza y de cilicio” es sinónimo de amarga penitencia y de muy gran duelo. Todos estos significados entraña la ceniza, que la Iglesia bendice e impone a los cristianos al comienzo de la Cuaresma. En una de las oraciones de la bendición del Miércoles de Ceniza se dice expresamente que se la recibe sobre las cabezas “en señal de la humildad cristiana y como prenda del perdón que se espera”, que es, precisamente, lo que la Iglesia quiere expresar con ese rito.
O SOL SALUTIS, INTIMIS
O sol salutis, intimis,

Jesu, refulge mentibus,

Dum, nocte pulsa, gratior

Orbi dies renascitur.
Dans tempus acceptabile,

Da lacrimarum rivulis

Lavare cordis victimam,

Quam laeta adurat caritas.
Qua fonte manavit nefas,

Fluent perennes lacrimae,

Si virga poenitentiae

Cordis rigorem conterat.
Dies venit, dies tua,

In qua reflorent omnia:

Laetemur et nos, in viam

Tua reducti dextera.
Te prona mundi machina,

Clemens, adoret, Trinitas,

Et nos novi per gratiam

Novum canamus canticum.
TRADUCCIÓN EN ESPAÑOL
Jesús, sol de salvación,

Brilla en nuestro interior

Cuando, vencida la noche,

Nace un nuevo día para el mundo.
Ya que nos das un tiempo de gracia,

Danos también ríos de lágrimas,

Para lavar la ofrenda del corazón

Que presenta con gozo la caridad.
Hoy brotarán lágrimas sin fin

De la fuente de nuestros pecados,

Pues la vara de la penitencia,

Quiebra el corazón endurecido.
Llega el día, llega tu día,

Y todas las cosas se renuevan:

Alegrémonos también nosotros,

Vueltos al buen camino por tu diestra.
El universo mismo, de rodillas,

Te adora, Trinidad clemente,

Y nosotros, renovados por la gracia,

Cantaremos un cántico nuevo.

​LA CAÍDA DEL ÁRBOL O LA MUERTE DEL HOMBRE 

​LA CAÍDA DEL ÁRBOL O LA MUERTE DEL HOMBRE 

Sermón de San Bernardode Claraval


Caíga  al sur o hacia el norte, el árbol queda donde ha caído. El calor y  suavidad del sur suele tener en la Sagrada Escritura buenos augurios; en  cambio, del norte vienen todas las desgracias. Y en otro lugar se nos  dice que uno veía hombres y le parecían árboles.

 

Cuando la muerte corta el árbol, donde  cae allí queda. Dios te juzgará donde te encuentre. Y allí quedará de  manera invariable e irrevocable. En consecuencia, mire bien el árbol  antes de caer hacia dónde se inclina, porque una vez caído no volverá a  levantarse, ni siquiera a cambiar de postura. Y para saber hacia dónde  caerá el árbol, fíjate en las ramas. No lo dudes; de la parte donde  tenga más ramas  sea más frondoso, de aquella caerá al cortarlo.  Nuestras ramas son nuestros deseos, con los cuales nos abrimos al sur si  son espirituales, o al norte si son carnales. El cuerpo, que está en el  medio, nos indica cuáles son los más desarrollados: los que le inclinan  hacia su lado.

 

Nuestro cuerpo se halla entre el  espíritu al que quiere servir  los deseos carnales que atacan al alma, o  el poder de las tinieblas; se parece a un jumento codiciado por un  ladrón y por su amo. Por más que amenace o aceche el ladrón, si no logra  llevarse el jumento, el pobre campesino vence al ladrón mejor armado.  Lo mismo ocurre en nuestro caso; que el enemigo se enfurezca cuanto  quiera y se ensañena placer los malos deseos. Si el alma sigue en  posesión de su cuerpo es indudable que sale victoriosa si, como dice el  Apóstol, ha logrado que el pecado no reine en nuestro cuerpo mortal.  lo  confirma en otro lugar: Igual que antes cedisteis vuestro cuerpo como  esclavo a la inmoralidad y al desorden, para el desorden total, cededlo  ahora a la honradez, para vuestra consagración.
RESUMEN
Nuestra vida es como un árbol que un día  se partirá y se inclinará, sin remedio, hacia un lado o a otro. La  dirección de las ramas adelanta ya hacia dónde caerá el árbol. Si  logramos que el pecado no anide en nuestro cuerpo mortal (el árbol)  podremos resistir todos los embites.

​LA BENDICIÓN DE LAS CANDELAS Y ALIMENTOS EN EL DÍA DE SAN BLAS, 3 DE FEBRERO

​LA BENDICIÓN DE LAS CANDELAS Y ALIMENTOS EN EL DÍA DE SAN BLAS, 3 DE FEBRERO. 


San Blas es uno de los catorce Santos Auxiliadores, es decir aquellos a cuya invocación se atribuye desde antiguo una especial eficacia. Debió nacer en la segunda mitad del siglo III y era natural de Sebaste, en la provincia de Capadocia (que formaba parte de Armenia), donde estudió filosofía, aunque acabó decantándose por la medicina, que ejercía con gran ciencia y piedad, compadeciéndose de los enfermos necesitados. También se apiadaba de los animales, a los que curaba y que, como por instinto, acudían a él en busca de auxilio. Era tal su fama que fue elegido obispo de su ciudad natal. Habiendo el co-emperador Licinio, augusto en Oriente, desatado una cruel persecución contra los cristianos, Blas se retiró a la vida eremítica, viviendo en una caverna. Como a san Pablo ermitaño, los pájaros le llevaban su sustento y vivía rodeado de animales, a los que atendía y bendecía. Cierto día, durante una caza, acertaron a pasar por el paraje donde vivía el obispo de Sebaste los soldados del gobernador local, extrañados de no haber podido capturar ni una sola bestia (y es que todas se hallaban bajo la protección del hombre de Dios).
Capturado por la gente del gobernador, Blas fue conducido ante la presencia de éste. Por el camino una viuda se le acercó, pidiéndole que auxiliara a su hijo que se estaba ahogando al habérsele atragantado una espina de pescado. El santo obispo salvó al niño y obtuvo que un lobo restituyera un cerdo que había robado a la viuda dejándola sin sustento. El gobernador, una vez Blas estuvo ante él, le quiso obligar a sacrificar a los dioses, lo cual rechazó éste. Sometido a tortura y echado en una miserable prisión, la viuda a la que había socorrido le llevó pan y carne del cerdo para que comiera algo y una vela para alumbrar la tenebrosa mazmorra. Como se resistiera aún a renegar del cristianismo, el obispo fue mandado ahogar en un estanque cercano, pero al ser arrojado en él no se hundió. Entonces el gobernador lo mandó decapitar. Sucedía esto el año 316.
San Blas es especialmente invocado contra los males de garganta. En el día de su fiesta, el 3 de febrero, se bendicen en su honor y con una oración especial las candelas, las cuales, cruzadas, se ponen tocando la garganta a los fieles mientras se invoca sobre ellos la intercesión del santo para que se vean librados de las enfermedades y dolores de esa parte del cuello. También son bendecidos en el mismo día pan, vino, agua y frutos, es decir todo lo que puede ser deglutido y pasa por la garganta, para que el Señor nos libre de asfixiarnos o sofocarnos comiendo. La candela y el pan recuerdan los que dio la viuda a Blas cuando se hallaba en prisión. El culto de este santo se difundió en Europa desde el norte en los siglos XI y XI y se hizo muy popular, hasta el punto que el 3 de febrero llegó a ser día festivo. El Rituale Romanum trae los dos ritos de bendición relacionados con san Blas y que vale la pena que se los recordemos a nuestros sacerdotes. 
Fuente: costumbrario.blogspot.com

SIMBOLOS QUE SE ENCUENTRAN EN LA HOSTIA

Esta galería contiene 8 fotos

SIMBOLOS QUE SE ENCUENTRAN EN LA HOSTIA Una serie de fotos que muestran diversos símbolos que se encuentran en la Hostia. El monograma I.H.S o J.H.S, por ejemplo, es la abreviatura del Santísimo Nombre de Jesús en griego (ΙΗΣΟΥΣ = Iēsous). La abreviatura en griego es IHΣ (iota-eta-sigma). En latín, la “sigma” (Σ) fue sustituida … Sigue leyendo