JESÚS SE TRANSFIGURÓ ANTE ELLOS

  JESÚS SE TRANSFIGURÓ ANTE ELLOS Tomado de “La Transfiguración Eucarística” de San Pedro Julián Eymard Hermosa es ciertamente la fiesta de la Transfiguración de Jesús en el Tabor. Digamos algunas palabras sobre sus relaciones con la transustanciación. Todos los misterios tienen alguna relación con la Eucaristía; y es que la Eucaristía los completa a … Sigue leyendo

DOS RIESGOS AL UTILIZAR LA FRASE: Y ME CONFIESO POR TODOS LOS PECADOS OLVIDADOS

DOS RIESGOS AL UTILIZAR LA FRASE: Y ME CONFIESO POR TODOS LOS PECADOS OLVIDADOS Decir esa frase es algo que hay que alabar, siempre y cuando se haga bien. Por: P. Samuel Bonilla | Fuente: PadreSam.com En ciertos lugares, muchos fieles tienen la costumbre de, al terminar de confesar sus pecados, añadir “y me acuso … Sigue leyendo

​¿CUÁL ES EL DESTINO DEL HOMBRE? 

​¿CUÁL ES EL DESTINO DEL HOMBRE? Tomado del libro “La Religión Demostrada”  del Rev. Padre P. A. Hillaire, tercera edición, 1945.


El hombre ha sido creado para conocer, amar y servir a Dios sobre la tierra, y gozarle después en la eternidad. Se llama destino de un ser, el fin que debe procurar obtener y para el cual Dios le ha dado la existencia.
El hombre tiene un doble fin: el fin próximo, que debe cumplir sobre la tierra; y el fin último, es decir, la meta a que debe llegar después de esta vida, la bienaventuranza eterna.
Dios ha creado al hombre para su gloria
Todo ser inteligente obra por un fin: obrar sin un fin es absurdo. Dios, sabiduría infinita, no podía crear sin tener un fin, y un fin digno de Él. Este fin digno de Dios no es sino Dios mismo. Nada de lo que se haya fuera de Él es digno de su grandeza infinita… —¿Qué saca Él de la creación? Dios es el bien infinito, y no puede ser ni más perfecto ni más feliz. Pero Dios puede manifestar su bondad, sus perfecciones infinitas, y de esta suertservirlar su gloria.

Dios se glorifica exteriormente cuando manifiesta sus perfecciones con los bienes que da a sus criaturas, cada una de las cuales es como un espejo en el que se reflejan, con mayor o menor brillo, las perfecciones divinas.

Dios podría no haber creado, puesto que la creación nada añade a su gloria interior o esencial; pero creando, Dios debía poner en su obra seres inteligentes y libres: inteligentes para que conocieran sus perfecciones; libres, para darle gloria con homenajes voluntarios.

El hombre procura la gloria de Dios consagrando su vida a conocerle, amarle y servirle
Sólo en Dios puede el hombre hallar su felicidad

 

En esto consiste su fin próximo. Dios ha dado al hombre tres facultades principales: una inteligencia para conocer, una voluntad, un corazón para amar y los órganos del cuerpo para obrar. Es justo, pues, que el hombre consagre a la gloria de Dios su inteligencia para conocerle cada vez más; su corazón para amarle intensamente; su cuerpo para servirle con abnegación. El hombre es el servidor de Dios; no debe vivir para sí, pues no se ha dado a sí mismo la vida, no es dueño de sí, no se pertenece. El hombre lo ha recibido todo de Dios, ha sido creado para Dios y no tiene otra razón de ser que procurar la gloria de Dios.
Sólo Dios es el fin último del hombre
Dios podría no haberme creado; si lo hizo, fue por pura verdad: primer acto de amor. —Dios podía crearme únicamente para su gloria, sin reservarme ninguna felicidad ni temporal ni eterna. Pero su bondad infinita ha querido unir su gloria y la felicidad del hombre: segundo acto de amor. La felicidad del hombre, tal es el fin secundario de la creación. Luego, el hombre ha sido creado para ser feliz.
Sólo en Dios puede el hombre hallar su felicidad. La felicidad es la satisfacción de los deseos del hombre, el reposo de sus facultades en el objeto que las llena y satisface.
La experiencia nos dice que ni la ciencia, ni la gloria, ni la fortuna, ni cosa alguna creada, puede saciar al hombre. Él siente deseos de un bien infinito. Por consiguiente, sólo en el conocimiento y posesión de Dios puede el hombre hallar su felicidad.

¿POR QUÉ EL CATOLICISMO Y EL NEW AGE NO SON COMPATIBLES?

¿POR QUÉ EL CATOLICISMO Y EL NEW AGE NO SON COMPATIBLES? Algunas verdades a la luz de nuestra fe. Por: Luisa Restrepo | Fuente: Catholic-link.com Hoy les presentamos un video producido por Catholic link. Se trata de una entrevista realizada al Padre Gonzalo Len, Sacerdote Sodálite. El es Licenciado en teología por la Facultad de … Sigue leyendo

ESCANDALOS EN LA IGLESIA… (P. Roger J. Landry) (algunas ideas extraídas)

ESCANDALOS EN LA IGLESIA… (P. Roger J. Landry) (algunas ideas extraídas)  DE LOS ELEGIDOS POR JESÚS… UNO FUE TRAIDOR!… Antes de elegir a Sus primeros discípulos, Jesús subió a la montaña a orar toda la noche. En ese tiempo tenia muchos seguidores. Él habló a Su Padre en oración acerca de a quienes elegiría para … Sigue leyendo

EL DIVINO CORAZÓN DE JESÚS, CORONA Y GLORIA DEL SANTÍSIMO CORAZÓN DE MARÍA

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EL DIVINO CORAZÓN DE JESÚS, CORONA Y GLORIA DEL SANTÍSIMO CORAZÓN DE MARÍA Capítulo I del libro “El Corazón de Jesús” de San Juan Eudes No es justo separar dos cosas que Dios ha unido tan íntimamente por los vínculos más fuertes y por los nudos mas estrechos de la naturaleza, de la gracia y … Sigue leyendo

​LA FAMILIA CRISTIANA Y EL REINADO DEL SAGRADO CORAZÓN

​LA FAMILIA CRISTIANA Y EL REINADO DEL SAGRADO CORAZÓN

Discurso del Venerable Papa Pío XII a los recién casados, 5 de junio de 1940


¿Cómo podríamos, queridos recién casados, dejar de hablaros del Sagrado Corazón de Jesús en este mes dedicado a Él, durante la octava de su fiesta? ¿Cómo podríamos no hablaros del Sagrado Corazón, manantial inextinguible de ternura humana y divina, en un tiempo en que vuestro afecto reciente, tembloroso, ya de esperanza al despuntar los sueños que iluminan vuestro porvenir, ya de temor en la explosión de las violencias que obscurecen la presente convulsa edad, se pregunta con angustia si existe todavía un rincón de la tierra donde dos corazones humanos puedan amarse en la tranquilidad y en la paz?
La paz, por lo menos la del alma, compatible con las agitaciones del mundo exterior, nos invita Jesucristo a buscarla en la devoción a su Corazón. “Aprended de mí —dice Él—, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis reposo a vuestras almas”.
Ser de la escuela de Jesús, aprender de su Corazón la dulzura y la humildad, divinos remedios para la violencia y el orgullo de donde proceden todas las culpas y todas las desventuras de los hombres, es el camino de la paz para los individuos y para las naciones mismas. Será también para vosotros la fuente de la felicidad que deseáis, y que Nos auguramos a vuestro hogar doméstico.
En las revelaciones llenas de amor que han dado en los tiempos modernos tanto impulso a la gran devoción hacia el Sagrado Corazón de Jesús, Nuestro Señor prometió entre otras cosas que “dondequiera que la imagen de este Corazón sea expuesta para ser singularmente honrada, atraerá toda suerte de bendiciones”.
Confiados en la palabra divina, podréis, pues, y querréis ciertamente aseguraros los beneficios de tal promesa, conservando en vuestra casa la imagen del Sagrado Corazón con los honores que le son debidos.
En las familias nobles, se ha considerado siempre como una gloria, mostrar esculpidas en mármol, fundidas en bronce, pintadas sobre lienzo, efigies de los grandes antepasados, que sus descendientes contemplan y admiran en los palacios, o en los castillos, con un sentido de legítimo orgullo.
¿Pero es acaso necesario ser nobles o que un retrato de familia sea una obra de arte, para que el corazón se conmueva ante la imagen de un abuelo o de un padre? Son innumerables las pobres habitaciones, donde en una tosca cornisa con piadoso cuidado una sencilla fotografía, acaso de tinte amarillento, con los rasgos desvaídos por el tiempo, recuerdo sin embargo inestimablemente precioso de un ser querido, de quien en una tarde de luto se cerraron los párpados y los labios, se sepultaron los restos, se perdió la presencia sensible; pero del que, a pesar de los años, se cree, mirando aquella pálida efigie, ver resplandecer todavía la dulce mirada, oír la voz familiar, sentir la mano acariciadora.
Queridos recién casados, hermanos de Jesús: que la imagen de su Corazón “que tanto ha amado a los hombres”, sea expuesta y honrada en vuestra casa, como la del pariente más cercano y más amado, y que derrame los tesoros de sus bendiciones sobre vuestras personas, sobre vuestros hijos, sobre vuestras empresas.
“Expuesta y honrada”: esto quiere decir que esta imagen no debe solamente velar sobre vuestro reposo en una habitación privada, sino ser lealmente expuesta con honor: sobre la puerta de entrada o en el comedor, o en la sala de recibir o en otro lugar de paso frecuente. Porque Jesús dice en el santo Evangelio: “A aquel que me confesare públicamente delante de los hombres, también yo le confesaré ante mi Padre que está en los cielos”.
“Honrada”: quiere decir que, ante la preciosa estatua o la modesta imagen del Sagrado Corazón, una mano delicada pondrá, por lo menos de cuando en cuando, algunas flores, encenderá una vela o mantendrá también, como signo constante de fe y de amor, la llama de una lámpara, y que en torno a ella se reunirá cada noche la familia, para un acto colectivo de homenaje, una humilde expresión de arrepentimiento, una petición de nuevas bendiciones.
En una palabra, el Sagrado Corazón es debidamente honrado en una casa, cuando allí es reconocido, por todos y por cada uno, como Rey de amor; lo que se expresa diciendo que la familia le ha sido consagrada. Porque el don total de sí hecho a una Causa o a una persona Santa, se llama consagración.
Ahora bien, el Corazón de Jesús se ha comprometido a colmar de gracias especiales a aquellos que de ese modo se entreguen a Él. “Nuestro Señor me ha prometido —escribía Santa Margarita María Alacoque— que ninguno de cuantos se hayan consagrado a este Corazón divino, perecerá jamás”.
Pero quien se consagra debe cumplir las obligaciones que se derivan de un acto semejante. Cuando el Sagrado Corazón reina verdaderamente en una familia —y verdaderamente tiene derecho a reinar siempre— una atmósfera de fe y de piedad suele envolver en aquella casa bendita a personas y a cosas.
¡Lejos, pues, de ella todo lo que entristecería al Sagrado Corazón: placeres peligrosos, infidelidades, intemperancias, libros, revistas, figuras hostiles a la religión y a sus enseñanzas! Lejos, en las relaciones sociales, aquellas condescendencias hoy demasiado comunes, que querrían conciliar la verdad con el error, la licencia con la moral, la injusticia egoísta y avara con la obligación de la caridad cristiana! ¡Lejos ciertas maneras de caminar por un camino medio entre la virtud y el vicio, entre el cielo y el infierno!
En la familia consagrada, padres e hijos se sienten bajo la mirada y en la familiaridad de Dios mismo; son por lo tanto dóciles a sus mandamientos y a los preceptos de su Iglesia. Ante la imagen del Rey celestial que ha venido a ser su amigo terrestre y su huésped perenne, ellos afrontan sin temor, pero no sin mérito, todas las fatigas que exigen sus deberes cotidianos, todos los sacrificios que imponen las dificultades extraordinarias, todas las pruebas que aportan las disposiciones de la providencia, todos los lutos y todas las tristezas que no sólo la muerte, sino la vida misma, siembra inevitablemente como dolorosas espinas sobre los senderos de aquí abajo.
Queridos hijos e hijas: que pueda decirse esto también de vosotros. Viviendo ya en este mundo unidos a Jesús, recibiéndolo incluso en la Sagrada Comunión, venerando cada día su imagen, no dejaréis la tierra sino para ir a contemplar eternamente la refulgente y beatificante realidad de aquel Corazón divino en el Cielo.
Con tal augurio, y como preludio y prenda de las más abundantes gracias, os otorgarnos a vosotros y a todas las personas queridas, nuestra paternal bendición apostólica.

Como Conectar Permanentemente Nuestra Vida al Poder Supremo

El desafío de permanecer en oración continua. Hay tres razones centrales por las que no debiéramos dejar de orar constantemente: porque la oración nos da paz en un mundo amenazante; porque nos permite obtener las gracias de Dios; y porque nos posibilita agradecer nuestra vida a quien nos ha creado y permite que sigamos viviendo. … Sigue leyendo